Gran parte del tiempo de muchos ejecutivos se va en reuniones, que a veces se alargan innecesariamente y resultan poco productivas.
Evite todas aquellas en las que no sea absolutamente necesaria su presencia.
Si tiene que asistir o las ha planeado usted, asegúrese de cumplir con los horarios, de tener claros los asuntos por tratar, cite sólo a aquellos que sean absolutamente necesarios (son mejores las reuniones pequeñas) y que que queden asignadas tareas concretas.
Evite que la reunión se vuelva un encuentro social.
Antes de convocarla piense si se puede eliminarla mediante el uso de:
- Una llamada telefónica o conferencia telefónica
- Carta, memorando, o correo electrónico
- Tomando una decisión y aceptar la responsabilidad
- Consolidarla con otra reunión futura
- Mejorar la organización
- Puede eliminar su asistencia a la reunión mediante la solicitud de la agenda y las actas de reunión, o enviando a un representante, o un informe escrito.
Si debe citar a la reunión, nombre un moderador para controlar el grupo, ordenar las intervenciones, llevar nota de los acuerdos y escribir el acta.
Desarrolle una cultura de puntualidad iniciando y finalizando las reuniones a las horas fijadas.
Anuncie la agenda y el tiempo para dedicarle a cada punto con anticipación, para que todos se preparen.
Clarifique y obtenga una conclusión para la acción futura sobre cada punto.
Revise su rutina diaria y encontrará 'escapes'
Revise la rutina diaria y podrá encontrar en qué momentos está perdiendo el tiempo.Publicidad