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Miercoles 15 de Febrero de 2012

Crédito de consumo tuvo una variación de 0,02% en septiembre; acumula caída real de 3,19%

Los préstamos de las entidades financieras para libre inversión, para viajar, para comprar carro, así como los consumos con tarjetas de crédito avanzan hoy a su paso más lento de los últimos siete años, pues desde el primer trimestre del 2002, cuando el país se recuperaba de la crisis de finales de los 90, no se veía una variación nominal de la cartera de consumo cercana a cero.

El más reciente reporte de la Superfinanciera sobre crédito, muestra que la cartera de consumo entre septiembre del 2008 y el mismo mes del 2009 se quedó en 40,22 billones de pesos, lo que implica en un año entero solo aumentó en 0,02 por ciento, cifra muy inferior a la inflación registrada en ese mismo período, que fue de 3,21 por ciento. En otras palabras, la gente consumió menos en términos reales por esta vía.

Si bien podría pensarse que es positivo que los hogares no gasten tanto al debe, lo cierto es que si los créditos de consumo no se reactivan va a ser difícil que el país vuelva a crecer a ritmos superiores a los previstos para este año (todas las apuestas hablan de un cero por ciento). Esto porque el consumo mueve el 60 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

"El crecimiento nulo del crédito de consumo muestra que la demanda sigue muy golpeada y que la tasa de interés aún no está lo suficientemente baja para inducir a la gente a endeudarse", sostiene el ex codirector de la Banco de la República, Salomón Kalmanovitz.

Aunque el ciclo de baja de tasas de interés del Emisor está próximo a cumplir un año, dado que comenzó en diciembre pasado y las redujo de 10 a 4 por ciento, lo cierto es que el crédito de consumo ha sido el que más se ha resistido a imitar ese descenso y tiene otro impacto negativo y es que términos reales su costo es hoy mayor al de hace un año.

Las estadísticas de la Superfinanciera muestran que la tasa de interés promedio de consumo en septiembre estaba en 24,24 por ciento efectiva anual. Si se le resta la inflación queda en 21,03 por ciento y en el mismo mes del año pasado era de 20,75 por ciento real.

"Eso demostraría que la política monetaria del Emisor en vez de ser expansiva está cada vez más endurecida en términos reales y a futuro va ser peor por la muy baja meta de inflación que fue establecida para el año entrante. Sus tasas hoy deberían estar en 3 y no en 4 por ciento", insiste Kalmanovitz.

La 'cuota' del Gobieno

Para Daniel Niño, director de investigaciones del Grupo Bancolombia, si bien la tasa de interés es uno de los factores que está afectando el crédito de consumo, su nivel actual no es responsabilidad del Banco de la República, sino de lo desfinanciado que está el Gobierno, pues las tasas del Emisor, que son a un día no son el referente para los créditos de consumo, que son a dos y hasta cinco años -cada vez más, los préstamos de vehículo se pactan a dicho plazo-.

"El referente en materia de tasas de interés para consumo son las que paga el Gobierno por sus títulos de deuda (TES) a mediano plazo y esos hoy tienen mayores tasas porque ante la falta de recursos, el Gobierno se ha visto forzado a emitir más. En particular, los rendimientos de los TES a uno y cinco años están más altos que el año pasado", precisa Niño.

Kalmanovitz coincide en que el Gobierno también tiene su cuota de responsabilidad en la caída del crédito y piensa que las soluciones planteadas por las autoridades, como la llamada regla fiscal, deberían implementarse lo más pronto posible para que no se retrase más la recuperación económica.

Otros factores que también están golpeando el deseo de los colombianos por endeudarse tienen que ver con el desempleo y las expectativas sobre la situación futura.

Precisamente, para el consultor Juan Carlos Echeverry son las expectativas el mayor cuello de botella, no solo del crédito de consumo, sino del comercial y el hipotecario, que crecen apenas dos puntos por encima de la inflación.

"Y las expectativas que están afectando la demanda no son tanto las económicas, como las políticas e institucionales, pues todavía no se sabe si el presidente Uribe va a ir por la reelección, a eso se suma su pelea con la Corte y la cada vez más difícil relación con Venezuela", sostiene Echeverry y agrega que esa incertidumbre hace que la gente y los empresarios aplacen sus planes, pues hasta que no sepan qué va a pasar ni invierten, ni se endeudan.

Pero más allá de las opiniones de los expertos, lo cierto es que hasta en el mismo Banco de la República el paso lento del crédito ya es motivo de preocupación.

En la más reciente junta de la entidad, celebrada el pasado 23 de octubre, algunos codirectores expresaron su preocupación por la caída de los agregados monetarios y del crédito y su relación con el crecimiento económico, pues en la medida en que no crezcan lo suficiente estarían reflejando un incremento en la percepción de riesgo por un debilitamiento mayor al previsto de la actividad productiva.

Por ahora solo se conoce el dato del PIB del primer semestre cuando cayó 0,5 por ciento, pero en el Emisor aceptan que en el tercer trimestre, la mayoría de los indicadores de actividad real aún no evidencian crecimientos importantes.

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
6 de noviembre de 2009
Autor
Laura Charry / Redacción Economía y Negocios

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