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Miercoles 15 de Febrero de 2012

¡Colombia es pasión!

Cuando se lanzó la campaña cuyo lema encabeza esta nota, me pareció algo extraño el enfoque. Hoy, al ver esta feria de emociones en que nos movemos, se entiende que esta frase refleja muy bien lo que somos, y puede confirmar a los extranjeros que somos víctimas de nuestras pasiones. ¿Qué pensará un observador externo sobre un país en el que las cabezas de dos de las ramas del poder se enfrentan de una manera virulenta y cada vez más cercana a un punto de no retorno? El enfrentamiento refleja, por su parte, pasiones y más pasiones. Un enfrentamiento en el que ambas partes han dejado a un lado los intereses generales y se empecinan en hacer su voluntad.

Después de escuchar a conocedores de los temas constitucionales, parece claro que la Corte, en el tema del fiscal, se extralimita en sus funciones y se toma competencias que no tiene, cuando pretende exigir a los candidatos requisitos que no pide la Constitución, que es la que define lo que debe ser en este caso. La Corte habla de 'inviabilidad', pero lo que es bastante claro es que esto forma parte de una larga serie de desencuentros con el Presidente y, presumo, expresa las pasiones que dominan las posiciones de los magistrados.


Lo anterior, que sería suficientemente grave, lleva las cosas a situaciones impredecibles si el interlocutor actúa, por su parte, en la forma pasional en que lo hizo el pasado sábado en el Consejo Comunitario. El Presidente, en esa ocasión, tuvo expresiones muy duras, pero lo más preocupante, fue la forma apasionada y agresiva en que lo hizo. Este tipo de situaciones no pueden llevar a cosas buenas, y lo que se ve es un país cada vez más afectado por los vacios que estas circunstancias crean, sin que a los responsables pareciera preocuparles la necesidad de una solución, inmersos en sus apasionados conflictos.


Más grave aún, cuando el Presidente habla de llevar el tema a la opinión y pareciera estar calibrando hasta dónde puede ir con su famoso 'Estado de Opinión'. Si este fuera el escenario y el gobierno llegara al convencimiento de que debe actuar por encima de la Constitución ante la imposibilidad de lograr que la Corte acepte sus puntos de vista, la amenaza a las instituciones podría terminar en situaciones inmanejables.


Colombia, a pesar de sus problemas, siempre ha tenido en sus instituciones la esencia de la viabilidad del Estado. Esa alternativa está cada vez más amenazada y los efectos pueden llegar a ser de mucha gravedad. Si ese 'Estado de Opinión' le diera pie al Gobierno para cerrar la Corte, o para desconocer un fallo de la Corte Constitucional en el caso de negar el referendo, habríamos entrado en una zona de turbulencia e incertidumbre total que pondría en vilo las posibilidades del país por un buen tiempo.

Esa pasión que nos caracteriza debemos es canalizarla hacia la superación de los problemas y a fortalecer nuestras instituciones en lugar de desbaratarlas. Seguramente, ni el Presidente ni la Corte quieren eso, pero las pasiones los están obnubilando.

ricavip@gmail.com.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
6 de noviembre de 2009
Autor
Ricardo Villaveces P Consultor Privado

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