"Hasta hace poco vendíamos un promedio de tres millones de bolívares (unos 1,4 millones de dólares) diarios, el sábado apenas vendimos 150.000 bolívares (cerca de 70.000 dólares)", se quejó Tiby, una venezolana que atiende un negocio de artículos de primera necesidad en San Antonio de Táchira y que no quiere dar su apellido.
Según la dependiente, "el negocio se vino al suelo" en los últimos meses, luego de que Venezuela decidió "congelar" sus relaciones con Colombia el pasado julio en rechazo al acuerdo militar de Washington y Bogotá.
"Es que nuestros clientes habituales son los colombianos, porque aquí compran más barato y además les favorece el tipo de cambio", explicó Tiby.
Desde hace al menos dos semanas, la tensión en la zona fronteriza ha ido en aumento, primero por el asesinato de ocho colombianos, un peruano y un venezolano que habían sido secuestrados en la región, y que según Caracas pertenecían a grupos paramilitares colombianos.
Pocos días después dos miembros de la Guardia Nacional de Venezuela fueron asesinados cerca del paso fronterizo de Cúcuta (Colombia) y San Antonio (Venezuela).
Chávez culpó de ello a grupos paramilitares, reforzó militarmente la zona fronteriza y redobló los controles para evitar el contrabando hacia Colombia. La tensión ha llegado a tal punto, que el domingo el mandatario pidió a los venezolanos estar "preparados para la guerra".
El paso fronterizo ha sido cerrado momentáneamente, mientras que las autoridades venezolanas realizan numerosos operativos para capturar a 'maleteros' y 'pimpineros', personas que transportan en sus hombros mercancías y bombonas de gasolina desde la zona venezolana hacia Colombia, a través del río que separa los dos países.
Los comerciantes se quejan de que, incluso, si un colombiano es detenido con dos o tres libras (entre 1 y 1,5 kilos) de arroz, el producto es decomisado.
"La persona que lleva uno o dos productos es tratada como un delincuente, pero los grandes contrabandistas de alimentos, que consiguen un permiso de la aduana, o de funcionarios corruptos, esos pasan tranquilamente la frontera y en Colombia son recibidos con aplausos, dijo a la AFP José Rozo, director de la Cámara de Comercio de San Antonio.
Para Rozo, las medidas de las autoridades venezolanas se justifican porque ahora detrás de los contrabandistas se encuentran "grupos oscuros" que buscan desestabilizar al país.
"Esos grupos estaban atentando contra la seguridad y la soberanía, porque además de que son bandas de delincuentes, tienen el poder del dinero, de la corrupción, y ya se presentaban intimidando, tomando, avasallando el comercio formal, por lo que vino la reacción del gobierno para expulsarlos", precisó el dirigente gremial.
Las medidas de la Guardia Nacional venezolana están a la luz del día: las decenas de vehículos que salen hacia Colombia son requisados minuciosamente por los uniformados, pero los que se desplazan en sentido contrario transitan sin ninguna restricción.
Incluso, contrasta el número de guardias venezolanos en el puesto fronterizo frente a los destacados del lado colombiano. Apenas un policía asoma de vez en cuando, sólo para observar que el tráfico fluya.
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