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Domingo 27 de Mayo de 2012

Estrategas, campañas y errores

Varios países de América Latina entrarán en un periodo de elecciones presidenciales que se extenderá por los próximos 18 meses. Como suele ocurrir en estos procesos, cientos de consultores y asesores políticos salen al acecho de candidatos que ansiosamente buscan la 'pócima' de la victoria.

Por lo general, los asesores políticos tratan siempre de persuadir a sus clientes demostrando un amplio conocimiento de las estrategias empleadas exitosamente en Estados Unidos. En la actualidad, el gancho de moda es el estilo Obama. Esto implica tratar de vestirse igual, comunicar igual, financiarse a través de Internet, apelar a los jóvenes y utilizar el lenguaje del cambio.

Una vez se logra la unión entre candidatos y asesores se da inicio a la conformación de las organizaciones de campaña. Debido a que 'el diablo está en los detalles', es en esta fase donde se tienden a cometer errores mortales. Uno de los desaciertos más comunes consiste en que los candidatos asuman la gerencia de sus campañas y sean ellos quienes se ocupen del día a día olvidándose de su papel central. Otro craso error consiste en consolidar un equipo sin previa experiencia en procesos electorales motivados por aspiraciones burocráticas. Por supuesto, a la lista hay que agregarle la falta de originalidad, la ausencia de un mensaje claro, dejar que asesores externos manejen la campaña y la falta de claridad programática.

Ante la temporada que se avecina y el auge de consultores que quieren replicar los éxitos del Presidente norteamericano, vale la pena examinar las lecciones contenidas en las memorias electorales del gerente de la campaña de Obama, David Plouffe publicadas la semana pasada. Bajo el título de The audacity to win (La audacia de ganar). Plouffe, a quien su jefe denominó como el "mejor gerente en la historia de las campañas electorales en estados Unidos.", se dedica a narrar la historia detrás de un movimiento creado de cero, con recursos limitados, un candidato con poca experiencia y desconocido por la mayoría del electorado, y cuya aspiración contra la maquinaria de los Clinton era percibida como una verdadera quijotada.

Entre las lecciones contenidas en el libro sobresalen algunas. Crear un equipo directivo sólido, conformado por personas con experiencia en campañas y decididamente motivados por el candidato. Discreción en el manejo de la información, disciplina estratégica en el mensaje, empoderar y trabajar con la gente de manera genuina, rechazar la política tradicional, no ser prisionero de consultores externos y desarrollar un esquema honesto y participativo para recaudar fondos. Lógicamente, nada de esto sería efectivo si no se contara, como lo dice el libro, "con un candidato mejor que la campaña", y comprometido con una nueva forma de hacer política.

Los logros alcanzados con esta filosofía fueron categóricos. Se derrotó a los mejores contendores demócratas y republicanos, se recaudaron casi 700 millones de dólares, se registraron como voluntarios y activistas más de 13 millones de personas y se logró la mayor votación en la historia estadounidense.

Si hay una lección que sacar de las memorias de David Plouffe, sobre todo para quienes creen que el electorado se puede manipular con mensajes vacíos, es que la política bien hecha, orientada por ideales, con la participación activa de la gente, se impondrá en una sociedad donde los ciudadanos están cada vez más informados y ya no tragan entero.

ivanduquemarquez@gmail.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
11 de noviembre de 2009
Autor
IVÁN DUQUE MÁRQUEZ Consejero principal por Colombia y Perú ante el BID

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