En la provincia de Santander, fronteriza con Venezuela, 111 estaciones de servicio cerraron este viernes y se mantendrán así hasta el lunes, dijo a la AFP, María Eugenia Martínez, de la Federación Nacional de Distribuidores de Derivados del Petróleo (Fendipetróleo). En agosto, quedó suspendido un acuerdo que permitía la venta de combustible venezolano subsidiado a los departamentos fronterizos de Colombia, que para la fecha pagaban 1,5 dólares por galón (3,78 litros) frente a 3,5 dólares que costaba en el resto de Colombia. Esta situación, según Martínez, ha llevado a la quiebra de los dueños de las estaciones de servicio en el lado colombiano de la frontera, pues al cesar el acuerdo tuvieron que subir el precio, "lo cual ya no resultó rentable pues los dueños de vehículos prefirieron comprar el combustible de contrabando". Martínez dijo que en solidaridad con esta situación, unas 4.000 estaciones ubicadas en distintos puntos de Colombia decidieron cesar actividades por una hora al mediodía de este viernes y del sábado, para demandar del gobierno de Alvaro Uribe soluciones a la crisis. "Le estamos pidiendo al gobierno colombiano que establezca una solución definitiva para esta situación. O bien, subsidian el precio de la gasolina en las zonas de frontera o implementa un plan que involucre medidas efectivas para hacerle frente al contrabando que viene de Venezuela", puntualizó. La suspensión del suministro de gasolina venezolana a Colombia fue adoptada en el marco de la decisión del gobierno del presidente Hugo Chávez de "congelar" sus relaciones con Colombia, a finales de julio, en rechazo a un acuerdo militar entre Bogotá y Washington, que el mandatario considera una amenaza directa para su país. Venezuela, primer productor de crudo sudamericano, vende su gasolina en el mercado interno a un precio equivalente a 0,04 dólar por litro, uno de los más baratos del mundo.
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