Para el 2010, se prevén vencimientos de Títulos de Tesorería (TES) por casi 26 billones de pesos, lo que lo convierte en el año de mayor peso en la cancelación de esas obligaciones hasta el 2024. Un análisis de la firma comisionista de bolsa Correval señala que de los pagos totales previstos para el próximo año, unos 17,6 billones corresponden a TES de tasa fija y 7,4 billones a UVR. "Además los pagos se concentran entre el 2010 y el 2015 con un valor que suma en los seis años 124 billones de pesos y equivale a un desembolso promedio de 20 billones por año", dice Guillermo Alarcón, analista de renta fija de Correval. Los mayores montos por pagos se tienen previstos para febrero y noviembre, cuando se deben desembolsar 4,2 y 7 billones de pesos, respectivamente, por papeles de tasa fija. Los bonos de noviembre se caracterizan por ser de los más líquidos en el mercado secundario de deuda pública interna. Para mayo se esperan vencimientos de bonos de tasa fija por 1,65 billones, en julio habrá otros por 1,5 billones y en octubre se pagarán 1,11 billones de pesos. Un hecho para tener en cuenta es que, según Correval, con base en el plan financiero vigente hoy no existen los recursos para cumplir con los pagos de febrero. No obstante, la situación no es para inquietarse si se tiene en cuenta que la nación tiene siempre fórmulas a la mano para cumplir con ese tipo de obligaciones. Una opción es que se hagan operaciones de canje por títulos de más largo plazo para extender el perfil de la deuda y evitar altas concentraciones en periodos determinados. La otra alternativa es que se moneticen recursos del exterior para utilizarlos en los pagos previstos. En cuanto a las operaciones de canje, cabe recordar que el Ministerio de Hacienda informó el mes pasado su intención de cerrar la emisión de los TES tasa fija de agosto del 2012 y de mayo del 2014 para remplazarlas por otras con vencimiento en abril del 2013 y mayo del 2016. De esta manera se evita aumentar la presión de pagos a corto plazo. La estrategia de canjes de deuda ha sido aplicada en los últimos años con el propósito de alargar lo que en el mercado se conoce como la curva de TES y que busca aminorar los impactos fiscales a la nación por el pago de su endeudamiento interno. "De otra parte, desde el 2016 la presión de desembolsos sobre las finanzas públicas se reduce notoriamente", señala Correval. Correval sostiene que los TES en IPC o en UVR tendrán un costo mayor en los próximos años, en la medida en que la inflación aumente, lo que es probable por la esperada recuperación de la economía.
Año de tasas a la baja
El 2009 se ha caracterizado por ser especialmente rentable para los portafolios de TES gracias a las baja de las tasas de interés. Ese fenómeno implica una mayor rentabilidad para los inversionistas por efectos de los descuentos de los papeles que se logran en el mercado secundario.
Los bonos de deuda pública interna que vencen en el 2020 (conocidos por ser los más líquidos del sistema) cerraron el 2008 con una tasa de 10,63 por ciento y ayer culminaron al 8,15. Su valorización en lo corrido del año ha sido de 15 por ciento. Las últimas semanas han sido especialmente rentables por las expectativas de menor inflación, lo que generó recortes adicionales en las tasas de interés.
Publicidad