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Martes 14 de Febrero de 2012

FED, autonomía en riesgo

Mientras la recesión en Estados Unidos ha comenzado a ceder y aunque se acepta que el papel de la Reserva Federal ha sido más acertado que en la Gran Depresión, aumentan las propuestas para restarle poder y limitar su autonomía. Por ello, 250 economistas destacados firmaron un pronunciamiento para advertir que la independencia de la FED está en riesgo.

El republicano Richard Shelby, miembro del Comité de Banca del Senado ha dicho que la FED "fue demasiado lejos al rescatar a compañías y exponer a los contribuyentes". Y Ron Paul, representante republicano de Texas propone la abolición total del Banco Central con el argumento de que "es la FED la que ha causado todo este daño", y logró convencer a casi dos tercios de sus colegas de auspiciar un proyecto de ley que exige auditorías mucho más profundas del Congreso sobre la FED.

Por el contrario, el presidente Obama, aunque quiere limitar la facultad de la FED para conceder préstamos de emergencia como los que se usaron para salvar a la aseguradora AIG y a Bear Stearns, propone otorgarle algunos nuevos poderes para supervisar instituciones financieras. Y aunque analistas como Roubini, Krugman y Stiglitz consideran que la génesis de la actual crisis estuvo en una falta de regulación a las instituciones financieras, los ejecutivos de la banca, los mismos que crearon el problema, consideran que la FED tiene excesiva influencia sobre sus acciones.

El Banco Central tiene tres papeles influyentes en la economía de E.U.: prevenir la inflación, mantener bajo el desempleo y actuar como prestamista de última instancia para evitar pánicos financieros. Friedman sostuvo que en la Gran Depresión la política monetaria de la FED fue errada y lo respaldan quienes creen que no inyectó con oportunidad la liquidez necesaria a una economía en recesión. En todo caso hay consenso en que luchar contra la inflación exige independencia política, porque involucra decisiones como elevar las tasas de interés y desacelerar el crecimiento económico, y ello puede empeorar el desempleo.

Los críticos de la FED sostienen que bajo Greenspan fracasó como regulador bancario y estimuló la burbuja inmobiliaria al mantener tasas de interés demasiado bajas. Adicionalmente, critican a Bernanke por haber ampliado los poderes del Banco al rescatar a firmas como AIG, y al inyectar cientos de miles de millones de dólares en el sistema financiero. Particular importancia se otorgó durante la comparecencia de Bernanke ante el Congreso a la denuncia de que presionó al Bank of America para que adquiriera a Merrill Lynch, lo cual rechazó.

Bernanke ha respondido que de no haber actuado como lo hizo habría llegado una depresión como la de 1929. Obviamente se opone a la propuesta de auditar a la FED, por considerarla 'autodestructiva y peligrosa', pues si los inversionistas ven a la FED bajo mayor supervisión política dudarán de su capacidad para tomar medidas severas para contener la inflación. Dicha desconfianza haría elevar tasas de interés de los bonos americanos y ello dificultaría la recuperación de la economía.

El Presidente de la Reserva Federal ha dicho que reforzará las reglas y supervisión de los grandes bancos del país y vigilará más de cerca a las instituciones más pequeñas para evitar una hecatombe financiera. Siguiendo la recomendación del G-20 de desarrollar reglas para mejorar la cantidad y calidad del capital bancario se busca mejorar las prácticas de gestión, sistemas de manejo de la liquidez más robustos, estructuras de compensación que lleven a asumir riesgos 'apropiados' y un trato justo a los consumidores.

Además, la FED está adoptando medidas para reforzar la supervisión y el cumplimiento de las normas para ayudar a anticipar y mitigar las amenazas a la estabilidad financiera, y para ello se estudia ampliar las pruebas de resistencia de los balances de los bancos y que concluyeron que 10 de 19 bancos analizados necesitaban en conjunto cerca de US$75.000 millones adicionales para reforzar su capital. Pero Bernanke ha indicado que las empresas financieras deben pagar, vía impuestos, el costo de los riesgos que han hecho pagar a la comunidad.

Hay quienes temen que la inyección masiva de dinero para salvar a los bancos y empresas pueda elevar la inflación, pero ello aún no ha sucedido y si ocurriese sería el costo de la reactivación. Por eso tiene especial importancia la estrategia de salida que se adopte: por ahora los depósitos que los bancos privados mantienen en la Reserva Federal ascienden a US$800.000, y aunque hay quienes proponen que esos dineros salgan a activar el crédito, está de por medio el temor al brote inflacionario. De todas formas, los créditos a corto plazo otorgados por la FED a las instituciones financieras ascendían a US$1.5 billones a finales del 2008 y ahora se ubican en menos de US$600.000 millones.

Otros críticos de la FED sostienen que al comprar US$300.000 millones de bonos del Tesoro se está ayudando al gobierno a financiar el déficit; pero Bernanke ha respondido que las posiciones de la FED en dichos bonos ha descendido tras la venta de una reserva de los mismos en el 2008 para respaldar otros préstamos y ha asegurado que "de ninguna manera vamos a monetizar la deuda".

Aunque a algunos les preocupa que Bernanke haya comprometido la independencia de la FED al trabajar tan estrechamente con el Departamento del Tesoro en el rescate de firmas como Bear Stearns y American International Group (AIG), la FED ha defendido la pertinencia de dicha acción conjunta por la magnitud de la crisis.

De hecho, frente a quienes critican que tardó demasiado en acudir al Congreso a solicitar los fondos para el rescate bancario, Bernanke admite haber convencido al secretario Pulson de esperar hasta que la gravedad de la crisis fuera tan evidente que los congresistas no pudieran negar la ayuda. De haberlo hecho antes, y de haber obtenido la autorización legislativa, la crisis no se hubiera profundizado; pero es improbable que se hubiera aprobado la ley en medio de la campaña presidencial.

En suma, lo que queda como balance de la crisis es que la FED acumuló un inmenso poder al manejar los resortes de la recuperación, con capacidad de decidir cuáles firmas vivirían y cuáles morirían, pudiendo prestar cientos de miles de millones de dólares de los contribuyentes sin requerir aprobación del Congreso.

Bernanke aceptó una mayor supervisión a los préstamos de emergencia de la FED y ha buscado apoyo entre los congresistas para frenar la propuesta de reducir su autonomía. En medio de la polémica, y a pesar de haber sido designado por Bush, Obama ha ratificado a Bernanke argumentando que ha hecho un buen trabajo en medio de la crisis, y ha buscado así anticiparse a la incertidumbre que la duda sobre su continuidad estaba generando.

La FEd ha quedado convertida casi en la cuarta rama del poder y esto disgusta a quienes creen en la capacidad del mercado de autorregularse y a los políticos que han visto reducido su papel. Pero nadie debe estar por fuera del escrutinio por sus acciones, máxime si maneja recursos públicos y toma decisiones que afectan al bienestar colectivo.

Ojalá cuando se calmen las aguas de esta grave crisis, se deriven las lecciones justas que le preserven a la FED una autonomía responsable.

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
18 de noviembre de 2009
Autor
BEETHOVEN HERRERA VALENCIA / Profesor de las Universidades Nacional y Externado.

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