En contra de las expectativas de quienes esperaban que en septiembre pasado la industria y el comercio tocaran fondo en Colombia, los datos sugieren otra cosa. Así lo reveló el Dane ayer, cuando informó que durante el noveno mes del año la producción manufacturera tuvo un retroceso de 3,8 por ciento, mientras que las ventas de los almacenes experimentaron una contracción de 7,3 por ciento, con respecto a igual periodo del 2008.
Tales cifras no son alentadoras, a pesar de que el descenso ya no es tan pronunciado como en otras épocas. Sin embargo, confirman los temores de algunos analistas que desde hace algunas semanas han pronosticado que el Producto Interno Bruto habría experimentado una caída adicional en el tercer trimestre. Ante esa situación, sólo un repunte importante durante la última cuarta parte del año evitaría que la economía colombiana cierre el 2009 con un saldo en rojo.
Pero sin entrar en esa discusión, es evidente que las dificultades de diversas actividades son grandes. Sin duda, la peor suerte en el sector real la ha tenido la industria automotriz que acumula un deterioro de 36,2 por ciento hasta septiembre. Ese mal desempeño es seguido por las industrias básicas de hierro y acero y las prendas de vestir. Algo similar ocurre en el comercio, donde el ramo más golpeado ha sido el de las ventas de vehículos (-22,2 por ciento), seguido por lubricantes.
No obstante, lo peor de todo, es que el empleo ha descendido en ambos casos, un factor que incide en la debilidad de la demanda y en la marcha mediocre de la economía. Mensajes al Director: ricavi@portafolio.com.co
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