"En el futuro, no descartamos volver a intervenir", precisó De Gregorio al participar en la decimotercera Conferencia Anual del Banco Central de Chile.
"Aún en un esquema de tipo de cambio flexible, hay situaciones excepcionales en que se puede intervenir para evitar la sobre-apreciación del tipo de cambio", añadió.
Explicó que en economías con metas de inflación, como la chilena "la primera línea de defensa es la política monetaria. Si se produce una apreciación persistente del peso, con consecuencias deflacionarias, la reacción adecuada será una relajación de la política monetaria, reduciendo las presiones a la apreciación".
De Gregorio recordó en ese contexto la intervención que realizó la institución entre abril y septiembre de 2008, cuando se estimó prudente "fortalecer nuestra posición de liquidez internacional por la vía de la acumulación de reservas".
En ese período, en una situación similar a la actual, el Banco Central intervino el mercado mediante la compra diaria de unos 50 millones de dólares, con lo que presionó la demanda de la divisa estadounidense y afirmó su precio, aumentando, de paso, su volumen de reservas.
Dado que el esquema de intervención fue aplicado "mecánicamente", se pudo subir la tasa de interés de referencia a mitad de ese año, "para hacer frente a un aumento de la inflación que estaba desviado del objetivo", señaló el presidente del Emisor.
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