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Miercoles 15 de Febrero de 2012

El faraón se ha puesto terco

A las 11 y 38 minutos de la noche irrumpió mi hija Sara en la habitación, zarandeándome el hombro con su mano delicada.
-Ya sé- le dije en la opacidad de mi somnolencia; tienes pesadillas. Es por estar pensando en el cadáver viviente y vampírico del crepuscular Robert Pattinson.
-Ojalá... Es que me falta una tarea. De formación religiosa...
-A esta hora, el Señor, tu Dios, y la Comisión Nacional de Televisión te mandan a dormir, no a hacer tareas. 'Desenchúfatechúfate'.
-Porfa, papi. A ti como te gusta leer La Biblia... Es sobre las siete plagas...
-¿Cómo?- dije, sentándome en la cama abrupta- mente-. ¿Ya se robaron tres? No, este país sí...
-Yo diez no hago. Yo hago siete. Está muy tarde...
Frente al computador, padre e hija se disponen a hablar de plagas a las doce de la noche.
-La tarea es proyectar las plagas de Egipto a esta época, papito lindo. Díctame.
Hay responsabilidades que un padre no puede eludir. Formar, guiar, alumbrar a sus hijos. Salvarlos de fusilar Wikipedia. Había llegado el momento de instruir a mi hija sobre la vida. Y las plagas.
-Verás, niña -dije-: Colombia ha comenzado el proceso de elecciones. Y es como si sobre el país cayeran varias plagas.
-Resumido, ¿no? -dice Sara bostezando temerosa-. Ahora no es que me vayas a echar todo el rollo, a ver...
-La primera plaga de la época electoral es la sapería. De repente, todo el mundo es amigo del candidato y el candidato es amigo de todo el mundo. Ya sabes: si en Colombia le sumáramos al PIB el tiempo que dedicamos a la política, seríamos un país riquísimo.
-¡Hum! Si tú lo dices...
-La segunda plaga es la deslealtad. Amigos es mentira, no hay amigos: hay votos. Todo el mundo tiene cara de tarjetón. La tercera es el voltearepismo. ¡Qué ideología, qué principios! Sólo valen los intereses y al que ventajoso árbol se arrime.
-¿Como si fueran las ranas, los mosquitos, las langostas...?
-Esta es mi hija -dije orgulloso-. La cuarta, tesoro de mi corazón, es el sabelotodismo. El candidato domina todos los temas. Tiene todas las soluciones. Nada escapa a su conocimiento milenario: economía, sociología, finanzas, industria y comercio, coloproctología, culinaria...
-¿Y la quinta?
-Mortal. El promeserismo. Toda palabra que sale de la boca del candidato es promesa. Y una promesa no se le niega a nadie... Pero quedan la sexta...
-Y la séptima y ya, muchas gracias por tu colaboración.
-La sexta plaga de las elecciones es el aire oscuro de los aportes, de la financiación, de las contribuciones, de las 'alianzas'. Es el equivalente a la plaga de la oscuridad en Egipto. "Tan espesa que hasta se puede tocar...".
-Yo no pongo eso -dijo Sara-. La séptima y nos vamos a acostar, Carlos Gustavo.
-La séptima es la amnesia. Al candidato se le olvida todo lo malo que ha hecho y a los electores, todo lo malo que hizo. Nadie se acuerda de nada. ¿Te digo las otras tres?
Sara mira con desgano la pantalla. "¿Sabes qué? Esto está muy feo. Yo mejor hago las plagas de Egipto. Chao". Apaga el computador y se va.
Y a mí, que me arrase la plaga del insomnio.

cgalvarezg@gmail.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
19 de noviembre de 2009
Autor
CARLOS GUSTAVO ÁLVAREZ G. Periodista

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