Inundaciones, sequías, huracanes y tormentas se suceden con más frecuencia y a estos fenómenos se añade la elevación sistemática del nivel del mar, desastres que diezman poblaciones enteras y dejan cientos de miles de personas que se ven obligados a abandonar su tierra.
Se acaba de celebrar en Barcelona una cumbre promovida por la Organización de las Naciones Unidas, preparatoria de la de Copenhague, que pretende ser la continuación y ratificación internacional de los acuerdos de Kioto, que expiran a finales del 2012.
La Unión Europea (UE) quiere que el futuro acuerdo sobre el cambio climático que se firme en Copenhague en diciembre próximo sea jurídicamente vinculante, lo que no pasa ahora con el Protocolo de Kioto.
La Oficina del Coordinador de Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas (Acnur) supervisa las necesidades de protección y alojamiento de los refugiados. Pero ante este fenómeno, no existe una adecuación del Derecho Internacional.
Jean Francois Dureux, director de Apoyo Operativo de Acnur, participó en la cumbre de Barcelona, donde expuso el grave problema. "Refugiado quiere decir la persona que se desplaza fuera de su país o dentro del mismo por razones de persecución, discriminación, o violencia generalizada como por conflictos bélicos. La categoría de refugiados ambientales o refugiados climáticos no existe", manifiesta.
Aunque, aparentemente, la mayor parte de los conflictos bélicos tienen causas políticas, el origen de la mayor parte de ellos, como los que se viven en el continente africano, tienen su raíz en la falta de recursos provocados por el deterioro del medio ambiente. Los desastres naturales son la primera causa de desplazamiento.
La población necesita ayuda y protección. Aunque no todos son perseguidos por sus propios gobiernos, lo que los convertiría en refugiados políticos, necesitan una respuesta internacional.
Un estudio hecho por las Naciones Unidas y el Consejo Noruego de Refugiados sobre el número de personas que fueron desplazadas por desastres naturales en el 2008 estima que aquel año hubo 22 millones de desplazados por desastres naturales y, por tanto, sin hogar. Esto supone el doble de las personas desplazadas por conflictos políticos ese mismo año.
"El gran problema es la complejidad de las causas por las que es muy difícil atribuir a los cambios climáticos una especie de categoría o un número específico de emigrantes o desplazados", dice Dureaux.
Además, estos fenómenos naturales no se pueden preveer, aunque es claro que están aumentando. "Se ha podido constatar que hoy hay más desastres naturales y mucho más violentos por efecto del cambio climático.
En zonas del sur de Asia, la parte media de África o el Caribe, los huracanes, las tormentas, la salinización del agua o la elevación del nivel del mar hacen que la gente tenga que moverse muy rápidamente", dice el experto.
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