A lo largo del año, los consumidores han asumido un comportamiento racional de sus gastos, que es muy probable que siga, tanto por precaución ante la incertidumbre del futuro de la economía, como por la reducción de los ingresos por casos como las bajas en las remesas. Algunas medidas que han tomado son:
* Comprar en Navidad, cosas de la temporada escolar.
* Algunas familias sustituyeron la compra de carnes frescas por enlatados y carnes frías, seguido en muchos casos -en ingresos bajos- por migración a proteínas vegetales como los fríjoles.
* Redujeron el consumo de servicios públicos.
*<TB>Comprar ropa para los hijos, pero no para ellos.
* Mermaron la visita a grandes cadenas y centros comerciales con el fin de reducir las compras por oportunidad o tentación. Se volvió a la tienda de barrio.
* Aumentaron las compras de productos básicos sin marca o marca propias de cadenas, sin adquirir cosas de mala calidad, especialmente en artículos de aseo personal y del hogar.
* Se redujo la frecuencia de comer fuera de la casa y se profundizó el hábito de llevar el almuerzo a la oficina.
* Compraron productos y empaques más pequeños, para darse algunos gustos.
* Usar la tarjeta de crédito a una cuota y, en muchos casos, se ha comenzado a pagar la deuda de la misma, con el fin de asegurar su utilización en casos muy especiales y absolutamente necesarios
* Con la prima de mitad de año se pagaron tarjetas de crédito y se anticiparon compras. Lo mismo puede suceder ahora, con la de fin de año.
* Se han aprovechado todo tipo de promociones y descuentos, eligiéndolos de manera racional, no sólo comprar por aprovechar.
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