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Miercoles 15 de Febrero de 2012

'La pobreza no se acaba con subsidios', dice Hugo López, gerente del Banco de la República de Medellín

Se requiere más crédito estudiantil y hacer énfasis en las carreras técnicas.

Haber estudiado el fenómeno del desempleo y la pobreza durante más de 30 años, son razones suficientes para que Hugo López, el gerente del Banco de la República, de Medellín, sea considerado una autoridad en el tema.

Habló con PORTAFOLIO, sobre la situación del país en estos dos aspectos.

¿Cómo analiza el aumento del desempleo en Colombia en los últimos meses?

En los últimos dos años el desempleo en las 13 ciudades principales pasó del 11,0 al 13,0 por ciento. Y el peso del empleo más precario (no asalariados sin educación superior) del 34,8 al 40,2 por ciento. Hay dos razones para ello:

Siguiendo al PIB urbano, el empleo moderno (asalariados poco educados y ocupados con alguna educación terciaria) se estancó el año pasado; durante el primer semestre de este año cayó ligeramente. Su componente asalariado no calificado ha comenzado a crecer, pero su componente más educado, que había subido hasta el año pasado, está bajando- Los hogares comenzaron a sacar este año a sus mujeres, hijos y parientes al mercado laboral.

¿Por qué cree que el país tiene el desempleo más alto de A. Latina?

En el último año subió en Colombia 1,5 puntos; menos que en Chile, Ecuador y México, pero más que el promedio. Colombia es el país con el mayor crecimiento en la participación laboral. El progreso técnico en esta década ha sido muy pronunciado: más capital; menos asalariados simples; más trabajadores con educación superior.

El alza en el mínimo real y en los salarios indirectos ligados al mínimo contribuyó a ese resultado. En cambio el insumo de trabajo con alguna educación terciaria subió de 100 a 114.

¿Cuáles son las rigideces?

La principal es el salario mínimo (SM). En el primer semestre de este año había en el país 7'880.000 trabajadores con menos del mínimo diario; devengan al mes 0,37 SM y representan el 43,6 por ciento del empleo. Se trata principalmente de cuentas propia, servicio doméstico, patronos, ayudantes familiares y otros trabajadores, poco educados y no amparados legalmente por el mínimo.

Este no se traslada inmediatamente a los asalariados poco calificados. A pesar del alza en el mínimo y de la menor inflación, el salario real no calificados están cayendo; el mercado laboral sigue funcionando.

¿Qué propone para reducir el desempleo?

Lo primero es retomar una senda de crecimiento elevada, sostenida y no inflacionaria. Pero la recuperación plena podría tomar varios años; mientras tanto, la informalidad y el desempleo van a perdurar. Para reducir el desempleo y la informalidad el crecimiento es condición necesaria, pero no es suficiente. Hay que pensar en estrategias complementarias, calificar la fuerza laboral y facilitarle a la masa de bachilleres pobres que están saliendo de los colegios, el acceso a la educación terciaria. No lo vamos a lograr a punta de matrículas subsidiadas y de más transferencias presupuestales de bloque a las universidades públicas; se requiere ampliar el crédito estudiantil y un énfasis en carreras técnicas.

El aumento progresivo del salario mínimo real y del auxilio de transporte no es un instrumento adecuado para enfrentar la crisis y combatir la pobreza.

¿Y los parafiscales?

La supresión generaría, por una sola vez, unos 200.000 empleos asalariados, pero su impacto sobre los costos laborales se desvanecería en 3 o 4 años si el mínimo y el auxilio de transporte continuaran subiendo como han hecho. Sólo tendría sentido si estos se estabilizan en términos reales.

Respecto a las deducciones tributarias a la inversión. Hay que comparar beneficios (más inversión; más crecimiento) y costos (mayor uso de capital; menor uso de trabajo no calificado). La Misión Contra la Pobreza y la Desigualdad había presentado ya una propuesta de seguro de desempleo, (restringida al caso de jefes de hogar cesantes financiado con aportes de los trabajadores, de las Cajas de Compensación y con recursos públicos); podría ser la base para la discusión.

En la reforma pensional, la verrdad es que su éxito dependerá de su reglamentación.

Acerca de la universalización de la salud, esta no es viable con mayores recargos sobre la nómina.

¿Cómo analiza el tema de la pobreza?

Las cifras de pobreza que se conocieron hace poco, revelan lo siguiente:

1- Que la pobreza nacional cayó desde el 2002: En el 2008 era del 46,0 por ciento. 2- Que, después de bajar entre 2002-2005, la pobreza extrema ha vuelto a elevarse: 15,7 (2005); 17,8 por ciento (2008). 3- Que en el campo los niveles de pobreza (65,2 por ciento) y de extrema pobreza (32,6) siguen siendo inaceptables. 4- Que la desigualdad ha permanecido estable a un altísimo nivel. En el 2008, la participación del 50 por ciento más pobre en los ingresos totales de los hogares era del 13,1 por ciento y la del 20 por ciento más rico en el total de ingresos de los hogares era del 62,6 por ciento.

¿Una vez más, colombia parecería estar por encima del promedio latinoamericano?

Según las últimas estimaciones de la Cepal para 2007-2008, en Honduras, Nicaragua, Paraguay, Guatemala y Bolivia la pobreza sobrepasa el 54 por ciento y la pobreza extrema el 29 por ciento. Argentina, Costa Rica, Uruguay y Chile exhiben índices de pobreza inferiores al 20 por ciento y de pobreza extrema menores al 7 por ciento. Las cifras de Colombia para 2008 eran en efecto más altas que la media de América Latina

¿Cuál es su evaluación del impacto de los programas de transferencias condicionales sobre la pobreza?

La simple transferencia a las familias más pobres de subsidios condicionados a la asistencia escolar y a los chequeos médicos de los hijos (Familias en Acción) no basta. Según el estudio de Jairo Núñez basado en la encuesta de calidad de vida del 2008, los subsidios monetarios provenientes de diversas fuentes solo reducen la pobreza extrema en 1.5 puntos porcentuales Los pobres extremos necesitan una atención más integral y necesitan empleo.

La Red Juntos pretende garantizar a las familias en extrema pobreza una atención integral para romper las trampas intergeneracionales en que están atrapadas. A septiembre se habían vinculado 772.000 familias en 988 municipios.

Los subsidios de familias en Acción (que perciben también las de la Red Juntos) deben ser temporales y libres de la politiquería. Hay que diseñar para esas familias una Política de Generación de Empleo moderno, similar a Empleo en Acción de comienzos de esta década. En el caso rural es preciso vincular las familias más pobres -que hoy siguen viviendo en la edad media- al mercado (interno y externo) y movilizar el excedente de mano de obra rural a la construcción de infraestructura mediante un programa masivo.

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
20 de noviembre de 2009
Autor

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