La curva de tasas es la relación existente entre el tiempo hasta la madurez de una serie de bonos, y los correspondientes rendimientos. También es conocida como estructura temporal de las tasas de interés (ETTI).
Los movimientos y formas que adopta esta curva en un gráfico son un indicador clave del mercado.
La estructura normal de la curva es con pendiente positiva, donde la tasa es una función creciente del plazo, es decir: a mayor plazo, mayor tasa ya que la incertidumbre crece con el tiempo.
Ante fuertes distorsiones macroeconómicas, la curva puede perder su forma usual y comenzar a aplanarse y hasta invertirse. Este último caso muestra que la tasa es decreciente para todo plazo, lo que indica que las tasas de interés de corto plazo son muy altas y que la expectativa de los inversionistas es que bajen en el futuro para regresar a niveles más normales.
Servir como punto de referencia
Desde el punto de vista de los participantes del mercado, la principal función de la estructura de tasas es la de servir como referencia para fijar los precios de bonos a emitir y al mismo tiempo establecer los rendimientos para otros sectores del mercado de deuda, tales como préstamos bancarios, hipotecas, deuda corporativa y emisiones internacionales de papeles.
En el caso de los instrumentos de deuda latinoamericanos, dadas las particulares configuraciones de los mercados monetarios, permite observar los cambios en las expectativas sobre el tipo de cambio e inflación. Además, históricamente la inversión de las curvas de tasas de interés, es un indicador adelantado de recesiones (2000 en E.U. y 2007 en Argentina).
Además, en momentos de incertidumbre, los agentes muestran una clara preferencia por la liquidez, desprendiéndose de los activos de renta fija, acentuando la caída de su precio.
Aplanamiento de tasas de Colombia
En el peor momento de la crisis financiera internacional, la curva de tasas de corto plazo ascendió fuertemente. En general, se vio un desplazamiento de la curva para todos los plazos.
La principal consecuencia de esto fue un aumento del premio que debió pagar el Gobierno para financiarse fue mayor sin importar el plazo de emisión.
Hacia enero de este año, con una breve recaída en marzo, tras las políticas aplicadas en todo el mundo y lo que pareció el piso de la crisis (por lo menos en los mercados bursátiles), la curva de tasas adquirió su forma convencional, las tasas de corto plazo bajaron y así como las de largo, mostrando una vez más una clara pendiente positiva.
Esto se observó tanto en el rendimiento de los bonos en dólares como en las tasas de colocación de las Títulos de Tesorería (TES) del Banco de la República.
Así es como la subasta de TES realizada el 5 de octubre de este año arrojó tasas de corte de 6,9 por ciento, 8,4 por ciento y 9,4 por ciento, (para 4, 6 y 16 años respectivamente) frente a tasas de 6,95 por ciento, 8,59 por ciento y 9,619 por ciento obtenidos en la subasta de principios de septiembre.
Según el Ofin por el cambio en el Plan Financiero 2009 lanzado en septiembre, el Gobierno ha recurrido a este instrumento de deuda para cerrar la brecha generada por la menor recaudación debido a las menores exportaciones y a la caída en la actividad interna.
Las tasas al consumo
De manera similar a la caída de las tasas de referencia de colocación de deuda soberana, las tasas de referencias internas en los distintos países también han disminuido notablemente.
Un claro ejemplo de ello se evidencia en las tasas promedio para el consumo de Colombia, donde las tasas otorgadas para el consumo llegaron a niveles pre crisis y acercándose a niveles mínimos históricos.
A su vez, el monto otorgado en crédito ha crecido en las últimas semanas. Esto puede interpretarse como un buen indicador del re- punte del consumo privado, elemento fundamental que otorga dinamismo a las economías nacionales.
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