La labor empresarial de Luis Carlos Sarmiento Angulo ha contado con blindaje propio a lo largo de su trayectoria. Y se ubica en la categoría de los hombres hechos a pulso: hijo de una familia de nueve hermanos como muchas de su generación, y trabajando desde los 15 años de edad. Salió incólume de los años posteriores a la crisis del sistema financiero local de 1999 y de la construcción en el mismo año. Lo mismo acontece ahora, ante la reciente crisis mundial, cuando el Grupo Aval, el principal activo de su organización, acumuló utilidades en los nueve primeros meses de este año por 624.000 millones de pesos. Como él mismo afirmó en una entrevista con PORTAFOLIO, su clave es "anticiparse a los problemas", los que resuelve con capacidad de trabajo y profundidad analítica. Su estilo gerencial se basa en intervenir en detalle en los procesos de todas las empresas. Pocas veces da órdenes, porque defiende la teoría de que la clave del éxito está en el buen trabajo en equipo. "Al debatir las decisiones, escucho con gran atención las razones que exponen mis colaboradores, constantemente los animo a que expresen con toda sinceridad sus puntos de vista, y siempre les explico mis motivos. Muchas veces he cambiado de opinión gracias a lo que los miembros del equipo me han dicho", señala el banquero e ingeniero, aunque admite que finalmente es él quien tiene la última palabra. Hoy, a través del Grupo Aval, posee el 29,2 por ciento de participación de la cartera y el 30,5 por ciento de los depósitos del sector bancario, lo que lo convierte en el líder indiscutido del sistema financiero en el país. Sus empresas emplean 25.000 trabajadores y contribuyen con cerca del tres por ciento del total de impuestos de renta y patrimonio en el país. La revista Forbes lo considera como el 'magnate' con la fortuna 285 en el mundo, con 2.400 millones de dólares. Aunque la publicación no da mayores detalles de la metodología, a esta hora debe haber escalado posiciones en el ranking, porque fue hecho antes de la recuperación de las acciones en la Bolsa de Valores de Colombia (BVC). El empresario nació en 1933 y se graduó de ingeniero civil a los 21 años. Su vida profesional se inició con la firma de Santiago Berrío González. Desde allí supervisó importantes obras de infraestructura, que unieron al país de oriente a occidente y de norte a sur. Tras la desaparición de su jefe en 1956 fue encargado por los otros socios y herederos familiares de la liquidación de la sociedad y con el dinero de las prestaciones, diez mil pesos, empezó a trabajar por cuenta propia. Ese mismo año abrió su oficina en Bogotá y se orientó a la búsqueda de licitaciones y construcción de pequeñas obras públicas o aquellas localizadas en zona roja y que no animaban a grandes contratistas. De manera anecdótica, fuentes de la Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo (Olcsal), revelan que a medida que llegaban más contratos, su empresa necesitaba mayor capital y decidió gestionar un préstamo con el desaparecido Banco de los Andes por 4.000 pesos, que le negaron. Fue un visionario. A comienzos de la década del 60 firmó con el extinto Instituto de Crédito Territorial un contrato para edificar 100 viviendas. Luego compró seis fanegadas más y las utilizó para construir otras 200 viviendas. Luego, contribuyó de manera importante al desarrollo de Bogotá, construyó la Urbanización Las Villas, la cual financió con los beneficios de las urbanizaciones anteriores y otros contratos. Hasta 1969, la Organización ejecutó, además de sus propios proyectos, obras por cuenta de terceros, tanto en el ramo de las obras públicas como en el de la vivienda. En 1969, la Organización se diversificó y entró como accionista de Compañía de Seguros Alfa, en 1973 de la Corporación de Ahorro y Vivienda Las Villas, y en 1974 de la Corporación Financiera de los Andes (Corfiandes). La historia lo recordará por la construcción de urbanizaciones que le dieron un nuevo concepto habitacional a la capital del país, como Villa Adriana, Villa Sonia, Villa Luz, Villa del Rosario, Villa Claudia, Villa del Prado, Villa del Río y Villa de Magdala. Durante los años ochenta y noventa, la Organización continuó su labor en el sector de la construcción de vivienda para sectores populares y clase media. Sin embargo, en la mitad de los noventa la construcción en el país comenzó a debilitarse y se redujo el número de licencias otorgadas para construir. A finales de los 90, la Organización se redireccionó a la adecuación de las oficinas de bancos y corporaciones. Tras un proceso de reconversión para separar sus diferentes actividades: construcción, finanzas y telecomunicaciones, en 1994 constituyó el Grupo Aval Acciones y Valores. Entre las inversiones de largo plazo de Aval se cuentan Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular, Banco AV Villas, AFP Porvenir y Leasing de Occidente. ¿Cómo llegó tan alto? Su herramienta ideal es el presupuesto. Cada 30 de noviembre todas las administraciones de sus compañías deben entregar sus números detallados para el año siguiente. Durante diciembre se negocian las metas, y así el primero de enero su gente sabe bien cuáles son sus compromisos para el año que comienza.
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