Son más de 20 años, exactamente 22, dedicados a una de las labores más características del trabajo intelectual: soluciones de software de alta tecnología para un nicho específico del mercado: empresas de telecomunicaciones y servicios públicos.
Se trata de Open Systems, fundada en 1987 por un par de ingenieros-inversionistas caleños que tenían claro lo que se proponían hacer y ofrecer, una de las premisas de cualquier negocio que pretenda ser exitoso.
¿Con cuánto capital arrancó esta empresa, que con el transcurso de los años ha logrado que importantes compañías la hayan escogido en licitaciones internacionales, por encima de los mayores proveedores mundiales de software aplicativo para empresas de telecomunicaciones y servicios públicos? Aproximadamente 200.000 pesos de la época, que de todas maneras era muy poco, comenta William Corredor, presidente de la firma, quien explica que, al principio, este tipo de compañías desarrolladoras de software no requieren grandes volúmenes de recursos financieros.
A decir verdad, la gran inversión fue muy anterior a la creación de la empresa, pues fue la que se hizo en la educación, formación y capacitación; en otras palabras, en capital humano, en ellos mismos, en los dos socios iniciadores de Open Systems. "Esta es un empresa basada en el talento", enfatiza Corredor.
El rumbo trazado era claro y por esto, no obstante el retiro 12 años después de uno de los fundadores, Open, como se la conoce en el medio, continúa atendiendo gran parte del mercado colombiano desde su sede en la capital del Valle, donde funciona el centro de desarrollo de software.
Dicho centro cuenta con certificaciones ISO9000 y CMMi, las más altas acreditaciones de tecnología y calidad, que le permiten tener un producto de categoría mundial, con claros diferenciadores sobre sus competidores.
En el 2000, cuando Colombia todavía enfrentaba los efectos de la dura crisis económica de 1999, Open decide emprender el camino de la internacionalización, empezando por los vecinos más cercanos para gradualmente llegar a los que están un poco más lejos.
Hoy, nueve años después, tiene presencia comercial (con sucursales y oficinas) en Ecuador, Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, México, El Salvador, Nicaragua, Guatemala, Panamá, Costa Rica, Puerto Rico y Estados Unidos, que se encargan de ofrecer y vender el producto, que posteriormente se desarrolla en Cali.
Ir más allá de las fronteras colombianas y desplazar durante meses y años decenas de ingenieros a otros países para 'aterrizar' los proyectos conseguidos se refleja en los registros de exportaciones: 493 millones de pesos en el 2006; 1.782 millones un año después y 13.000 millones en el 2008.
Esas son muy pequeñas comparadas con las de otras empresas que despachan al exterior productos por cientos de millones de dólares, pero su mérito reside en que precisamente Open está mostrando que no solo se puede vender bienes sino también servicios en un área tan compleja como la del software, máxime que Colombia no se caracteriza por exportar conocimiento. "Colombia no es reconocida en el mundo por producir tecnología y exportarla", observa William Corredor.
No es gratuito que Open se haya alzado con el Premio Nacional de Exportaciones 2009 de Analdex, como Empresa Exportadora de Servicios.
De sus 283 empleados, 250 trabajan en Cali y de esto, alrededor del 60 por ciento (aproximadamente 150) está dedicado al desarrollo de software; el resto responde por el área de servicios de la compañía.
Alli, en su sede caleña, Open desarrolla el producto Smartflex, que provee módulos para soportar la atención al cliente, la facturación, el inventario de redes, el aprovisionamiento de elementos, la mediación con los equipos de comunicaciones y en general toda la cadena de procesos operativos de un operador de telecomunicaciones y servicios públicos. Presta servicios de soporte, actualización y mantenimiento, y asistencia profesional de implementación, los cuales incluyen capacitación y consultoría.
Publicidad