Por si acaso mis compañeros nacidos en los años cincuenta no lo han notado, el tiempo cada día pasa más rápidamente y cada diciembre se convierte en un motivo de reflexión y de empezar a despedirse. Lo que ha pasado este año será digno que lo recuerde la historia y hacer todo lo posible para que no se olvide.
El 2009 es el periodo de nuestra historia reciente donde definitivamente se ha impuesto la corrupción. Funcionarios de alto nivel han delinquido de manera descarada, entregando prebendas, dilapidando el presupuesto de todos los colombianos, acallando conciencias. Es la corrupción en todas sus manifestaciones, como si hubiesen comprendido claramente que se acerca el fin de la fiesta y hay que acumular para el futuro. No sé porqué me viene a la memoria un libro del gran escritor peruano, Vargas Llosa 'La fiesta del Chivo'.
Fue el periodo en que se denunciaron asesinatos sistemáticos por parte de algunos miembros de las fuerzas militares, mal denominados 'Falsos Positivos', los cuales pusieron definitivamente a nuestro país en el ojo de la justicia internacional.
De ello se hablará bastante durante los próximos años. Se consolidó la exención a los más ricos por cuenta de unos contratos leoninos y draconianos de 'seguridad Jurídica' a los inversionistas, y ya no son responsables ni siquiera por el impuesto a la guerra ni de sostener la erróneamente denominada 'seguridad democrática'.
La sociedad colombiana debería, ante la crisis que se presenta, exigirles su renuncia solidaria a los privilegios obtenidos. ¿O es que Bavaria, Avianca, o Ecopetrol, por solo mencionar algunas, necesitan que les regalen dinero con los impuestos del resto de los colombianos? Estos recursos podrían servir para mejorar las condiciones de crisis en el sistema de la salud y en el de pensiones, pues ya muchos economistas alertan sobre su insostenibilidad.
Y, es difícil explicarse las increíbles utilidades del sector financiero en épocas de crisis. Se tiene la impresión de que las bajas de las tasas de interés por parte del Banco de la República no implicaron una disminución proporcional en los márgenes de intermediación, especialmente en los intereses del crédito de consumo en una época de contracción en el consumo. Absurdo.
En esa misma vía se pregunta uno el porqué no se aprovecha la oportunidad para incrementar los salarios 4 ó 5 puntos por encima de la inflación, se decide congelar los precios de los servicios públicos, los combustibles, la educación privada y se disminuyen los porcentajes de cotizaciones obligatorias en salud y pensiones. Lo esencial en el corto plazo es aumentar la demanda interna.
Y que no le vengan a uno con el cuento de que estas medidas generarán mayor inflación y desempleo. Lo que hay que controlar en la actualidad es la deflación y una mayor oferta para una mejor demanda sólo podrá conducir a incrementar los niveles de empleo. Tampoco se entiende el porqué asusta tanto subir los aranceles para los bienes suntuarios y de consumo durable hasta los niveles permitidos en la OMC. De automóviles importados no se alimenta la población.
En fin, ha sido un año horrible. Despidámoslo pero no lo olvidemos. Los cambios vendrán en el 2010. Eso creo y eso espero.
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