Con el anuncio del Presidente, la fuerza pública intensificó las operaciones para tratar de rescatar al gobernador, quien fue sacado a la fuerza por los guerrilleros de su residencia, ubicada en Florencia (Caquetá), pero a quien después encontraron asesinado. "Él ya estaba acostado, cuando escuchamos la explosión me dijo que me tirara al piso", narró Imelda Galindo, esposa de Cuéllar. Uribe, por su parte, aseguró: "He pedido a las Fuerzas Armadas que hagamos todos los esfuerzos para rescatar al gobernador y a los otros secuestrados". El analista Alfredo Rangel, de la Fundación Seguridad y Democracia, sostuvo que "con el secuestro del gobernador comienzan operativos de rescate que podrían entorpecer la liberación". Las autoridades ofrecieron una recompensa de 500.000 dólares por información que permita ubicar a Cuéllar, que justamente cumplía 69 años ayer. El Gobernador fue llevado por hombres armados y disfrazados de militares que derribaron con explosivos la puerta de su casa, ataque en el que murió un policía. El Gobierno atribuyó el secuestro a la columna Teófilo Forero. "Se ha puesto en marcha un operativo para buscar su liberación y la captura de los secuestradores", confirmó el ministro de Defensa, Gabriel Silva, quien agregó que fue encontrada la camioneta que presuntamente usaron los secuestradores.
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