En abril del 2009, cuando se puso en marcha el subsidio a la tasa hipotecaria, se habían vendido 24.237 vivienda de interés social (VIS); al cierre del año, con la medida consolidada para la compra de vivienda nueva de hasta 167,4 millones de pesos, está cifra llegó a las 38.348 y superó el pico alto de agosto del 2006, con 36.421.
Los datos presentados por la Asobancaria -luego de una investigación conjunta con Galería Inmobiliaria en Bogotá, Cali, Medellín, Cartagena y Barranquilla- también muestran la evolución de la vivienda diferente a la social, que no tuvo un buen desempeño pero se mantuvo en medio de las eventualidades: en diciembre pasado sumó 27.889 contra 25.000, aproximadamente, desde que comenzó a regir el subsidio.
"Es importante tener en cuenta que las licencias tienen un rezago de nueve meses porque sólo se aprueban cuando los constructores logran el punto de equilibrio; es decir, los efectos positivos en este índice seguramente se verán durante el primer semestre de este año, y esto se reflejará en vivienda diferente a la social", dijo María Mercedes Cuéllar, presidenta de la Asobancaria.
"Esto impulsará la solicitud de nuevos permisos en todos los segmentos y, por lo tanto, será clave para aportar al empleo del sector", agregó Alberto Isaza, de Galería Inmobiliaria, empresa que también realizó una encuesta a 1.435 hogares para identificar cómo reaccionaron al subsidio los potenciales compradores.
Inversionistas primíparos
Vale la pena destacar que 82 por ciento de los compradores de VIS eran propietarios por primera vez, un porcentaje alto que es consecuente con el repunte que presentó este segmento en el último trimestre del año vía macroproyectos, especialmente en Bogotá, Medellín y Cartagena.Según Isaza, la posibilidad de comprar sobre planos con un plazo para pagar la cuota inicial y ganarse la valorización en el momento de la entrega también ha sido importante en el esquema de negocios que se consolidó luego de la crisis de finales de los noventa, cuando se construía primero para vender posteriormente.
Las preventas han demostrado su efectividad, pues generan más estabilidad, se empieza a construir cuando se logra el punto de equilibrio y -de paso- la gente puede 'cuadrar' mejor sus cuentas, durante el año en que paga la cuota inicial, mientras le entregan la vivienda.
Otro efecto importante es que 84 por ciento de los encuestados respondió que vivirá en la vivienda que compraron, mientras que 12 por ciento la arrendará y sólo 2 por ciento está definiendo qué hará con ella.
"Esto demuestra que ya no hay campo para los especuladores; de hecho, los inversionistas de reventa bajaron de 9 a 1 por ciento, precisamente, porque el beneficio atiende a quienes van a habitar el inmueble o a quienes van a alquilarlo", asegura Isaza.
"Lo cierto es que con el subsidio se incentivó el mercado y -de paso- evitamos las llamadas desventas, es decir, devolución de arras por imposibilidad de asumir negocios en proceso", dijo la presidenta de la Asobancaria, quien recordó que de un cupo de 100 mil créditos, 34 mil se han beneficiado con el beneficio y 35 mil preaprobados ya esperan su turno.
Consecuencias de la medida
Tras más dinero para créditos de vivienda nueva
Como se anunció en esta sección a finales de diciembre, el Gobierno busca otros 200 mil millones de pesos para respaldar más créditos, vía subsidio a la tasa.Sin embargo, tal como lo anunció la presidenta de Asobancaria, María Mercedes Cuéllar, aún no hay 'humo blanco' al respecto. "Ahora surgen las expectivas por las recientes medidas de recorte fiscal, pues generalmente el sector vivienda es uno de los que reciben menos recursos cuando se presentan este tipo de ajustes, aún más si se tiene en cuenta que el dinero no está comprometido", dijo Cuéllar.
De todas formas, los analistas esperan que las decisiones que se tomen sean sensatas y que los 200 mil millones permitan sumar 1 billón 50 mil millones de pesos para el subsidio a la tasa.
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