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Miercoles 15 de Febrero de 2012

La mala hora del TLC

La mención que hizo a Colombia el presidente Obama en su discurso anual al Congreso, revive las esperanzas de quienes esperan la aprobación del TLC, aunque todavía hay serias dudas, inclusive en altos funcionarios del Gobierno, sobre la entrada en vigencia de este tratado.

No pretendo predecir si la señal de Obama signifique que finalmente el Congreso norteamericano apruebe el TLC, lo que sí tengo claro es que si lo hace, va a ser por sus propios intereses y en el momento más inadecuado para los de Colombia. Si llega el TLC, va a ser en una mala hora.

La alusión de Obama a Colombia es muy significativa. Se trata nada menos del discurso sobre el 'Estado de la Nación', en el cual cada año el Presidente hace un balance de su gestión del periodo anterior y plantea sus políticas para el siguiente. Por eso, hay que leer con mucho cuidado lo que dijo Obama sobre Colombia y el contexto en que lo dijo.

El tema central de su discurso fue la creación de empleo, por supuesto en E.U., para lo cual propuso varias estrategias, una de ellas el incremento de sus exportaciones. Esto fue lo que expresó: "En tercer lugar, necesitamos exportar más de nuestros bienes. Porque, mientras más productos fabriquemos y vendamos a otros países, más empleos respaldaremos aquí en Estados Unidos.

Por eso, esta noche, nos proponemos una nueva meta: aumentaremos al doble nuestras exportaciones en los próximos cinco años, un incremento que respalda dos millones de empleos en Estados Unidos. (...) Tenemos que buscar nuevos mercados tan enérgicamente como nuestros competidores lo están haciendo. Si Estados Unidos permanece al margen, mientras otros países firman tratados comerciales, perderemos la oportunidad de generar empleo y prosperidad en nuestro territorio.

Para obtener esos beneficios también debemos ratificar esos acuerdos para que nuestros socios comerciales se atengan a las normas. Y por eso, este año seguiremos trabajando para formular un acuerdo comercial de Doha que abra mercados en todo el mundo, y continuaremos fortaleciendo nuestros acuerdos comerciales en Asia y aliados clave como Corea del Sur, y Panamá y Colombia".

Más claro imposible. Si los gringos aprueban el TLC no es para comprarle más productos a Colombia, sino para vendernos más. Tampoco es para promover que empresas norteamericanas vengan a invertir y montar plantas en Colombia, pues también dijo Obama que para alentar a éstas y otras empresas a permanecer dentro de nuestras fronteras, es hora de eliminar los recortes tributarios otorgados a las empresas que envían nuestros empleos al extranjero y darles dichos recortes a las empresas que generan empleos en E.U.

Para exportar más, E.U. busca reducir las barreras arancelarias de los demás países y ha permitido una fuerte devaluación del dólar. La estrategia les está funcionando, y el año pasado redujeron en un 35 por ciento su enorme déficit comercial (sigue siendo de más de US$ 500.000 millones, o dos veces el PIB de Colombia).

Con la mayoría de los países suramericanos E.U. tiene superávit, y sobre todo, ha incrementado sus exportaciones a las naciones que han firmado un TLC, pero con Colombia mantiene un déficit de 1.600 millones de dólares. Por eso, les interesa vendernos más, y saben que con el TLC nosotros no vamos a exportar más, ya que tenemos las preferencias arancelarias del Atpdea, además de que la revaluación de peso disminuye la competitividad de nuestros exportadores.

Hasta ahora, el obstáculo para el TLC ha sido la preocupación del Partido Demócrata por la situación de los derechos humanos en Colombia: 'falsos positivos', desplazados, 'chuzadas' del DAS, derechos de los sindicalistas, entre otros. Nuestra coyuntura actual es una mala hora para que se apruebe el TLC, porque significará que los intereses comerciales se impusieron sobre los éticos y los políticos.

mcabrera@cabreraybedoya.com

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
1 de febrero de 2010
Autor
MAURICIO CABRERA GALVIS Consultor privado

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