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Miercoles 15 de Febrero de 2012

China: política monetaria busca la sostenibilidad

Los mercados mundiales exhibieron un comportamiento volátil durante enero. En las últimas semanas del mes, el índice Dow Jones cayó 6,1 por ciento y el índice VIX, que mide la volatilidad del índice S&P500, exhibió un aumentó de 17,6 a 23,7.

El índice CRB de precios de commodities, alcanzó el 6 de enero su máximo valor en 12 meses y registró una caída de 9,6 por ciento al cierre de ese mes.

En Colombia, los TES presentaron alta volatilidad, inclusive después de las noticias positivas relacionadas con la presentación del plan financiero de 2010. El IGBC mostró un comportamiento agitado, alcanzando su máximo el 19 de enero, para luego cerrar el mes con una caída mensual de 4,4 por ciento.

Por su parte, el dólar mostró jornadas de presiones al alza llegando a transarse por encima de 1995 COP/USD. En general, en los mercainfluyeron las declaraciones de Washington en torno a la reforma del sistema financiero y la incertidumbre ante el deterioro fiscal de varios países europeos, principalmente Grecia.

Otro factor que llamó la atención fue el conjunto de medidas de restricción de liquidez adoptadas en China para estabilizar su senda de crecimiento, pero que ocurrieron mucho antes de lo esperado. Estas acciones generaron dudas sobre la sostenibilidad del acelerado crecimiento de ese país y sobre los efectos que puedan tener sobre la débil reactivación económica global.

China, la tercera economía del mundo, ha jugado un papel importante para atenuar los impactos de la recesión mundial. Mientras Estados Unidos y la Zona Euro decrecieron en 2008 y 2009, ese país creció 9,1 y 8,7 por ciento respectivamente.

Por esta razón, los reportes del acelerado aumento en inflación y del crédito privado generaron dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento observado y el temor de que esa economía esté recalentada, hecho que podría conducirla a una recesión en el corto o mediano plazo.

El dilema radica en el temor de que el posible recalentamiento de la economía china, así como las medidas adoptadas para prevenirlo, podrían frenar la reactivación económica mundial. Las alarmas se prendieron a finales de 2009 por los aparentes efectos colaterales de las medidas adoptadas en 2008.

La variación anual de precios al consumidor en China fue de 1,9 por ciento en diciembre y estuvo por encima del 0,6 por ciento registrado en noviembre. Estas cifras preocuparon porque desde mediados de 2009 este indicador ha crecido sostenidamente, pero se ha acelerado en los últimos dos meses.

Además, durante diciembre se observó un incremento anual de 1,7 por ciento en los precios del productor, primer registro positivo desde noviembre de 2008.

Por otra parte, las medidas de finales de 2008 aplicadas para incentivar el consumo privado a través del crédito, han generado altas tasas de crecimiento de la oferta monetaria. Durante el último semestre, la tasa de crecimiento promedio de M2 fue 26,6 por ciento. En 2008 el crédito doméstico creció en promedio 13,2 por ciento, mientras que en diciembre de 2009 ascendía a 24,5 por ciento.

Ante este panorama, el Banco Popular de China (BPC) anunció el 7 de enero un incremento de 4 pbs en la tasa de sus títulos a tres meses, estable desde hacía cinco meses. El temor a que los estímulos al crédito recalentaran la economía motivó a las autoridades a fijar la meta de crecimiento de cartera privada en 7,5 billones de yuanes para 2010, pero a mediados de enero ya había crecido en un billón de yuanes, razón por la cual el BPC anunció días después el incremento del encaje bancario, estable desde junio de 2008, en 0,5 puntos porcentuales.

Las medidas adoptadas parecen consistentes, pues en la práctica se traducen en esfuerzos por controlar la liquidez, las presiones inflacionarias y prevenir burbujas en el precio de activos financieros y bienes raíz.

Cuando una economía está recalentada, opera por encima del nivel potencial y el sobreuso de la capacidad instalada genera presiones inflacionarias. Las medidas adoptadas estuvieron motivadas por los datos de crecimiento del crédito y de inflación, y buscan reducir los riesgos financieros. El impacto significativo que tuvieron sobre los mercados globales se debió a que dichos ajustes ocurrieron antes de lo esperado.

Efectivamente, la producción industrial en China está creciendo a tasas altas. En diciembre lo hizo en 18,5 por ciento y en noviembre el registro fue de 19,2. La inversión privada en diciembre tuvo un incremento anual de 28,3 por ciento. Además, las ventas al por menor subieron 17,5 por ciento en el año.

Estos resultados, junto a las presiones inflacionarias y de crecimiento del crédito, podrían sugerir que la economía china se está recalentando. Sin embargo, los datos hacen pensar que la inflación está relacionada con los subsidios, los recortes de impuestos y el aumento del crédito doméstico.

Además, la utilización de capacidad instalada en China actualmente apenas supera el 50 por ciento, muy por debajo de los niveles de 80 por ciento observados en años anteriores a la crisis económica global. Lo anterior sugiere que las dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento económico son exageradas.

De hecho, ese país ha realizado grandes inversiones y cuenta con infraestructura para mantener su producción en niveles elevados. Aún así, la probabilidad de que el encaje bancario vuelva a ajustarse al alza es alta teniendo en cuenta que el aumento de la oferta monetaria tendrá efectos rezagados sobre los precios.

En este sentido, un alza en la tasa de interés del BPC en el primer trimestre del año también es muy probable.

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
3 de febrero de 2010
Autor
CARLOS ANDRÉS PÉREZ Especial para PORTAFOLIO

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