Es más, también puso en conocimiento público los argumentos de su decisión. El hecho alborotó el cotarro político del país, que de hecho, ya vivía tenso por el tema de la reelección. Este nuevo panorama mantiene alterado el clima de la política interna, y al mismo tiempo intensificó la incertidumbre de los inversionistas, bien sea porque están de acuerdo con un tercer periodo del presidente Álvaro Uribe, o porque consideran que su misión ya fue cumplida y que es necesario un relevo presidencial. En efecto, por una u otra causa, la incertidumbre es cada vez mayor, pues así lo han expresado los empresarios en diversos escenarios. La ortodoxia de los inversionistas indica que la estabilidad institucional de un país es clave al momento de tomar decisiones para nuevos proyectos. Esto sin desconocer que algunos dueños de capital optan por definir inversiones precisamente en momentos de incertidumbre, apostándole a la ruleta de la suerte o la suspicacia en los negocios. Aún así, está claro que los años electorales nunca han sido los de mayor atractivo para la inversión. En consecuencia, el ambiente para los negocios se mantiene tenso y a la espera de que, mediante el proceso democrático, los colombianos tomen sus decisiones políticas. De otro lado, el dato de inflación de enero, revelado por el Dane el pasado viernes, confirmó el repunte de los precios en el primer mes del año, como consecuencia de la menor oferta de alimentos y de un posible incremento de la demanda, debido a la mejoría en el desempeño de la economía. El Indicador de la Confianza en Colombia se ubica en 76 por ciento durante la presente semana, es decir, que no hubo modificación.
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