Últimas Noticias de Economía y Negocios de Colombia y el Mundo

Jueves 16 de Febrero de 2012

La protección de inversiones y los monopolios

Referirse a la Inversión Extranjera Directa es un tema que para los economistas se encuentra resuelto en cuanto a su significado sobre el crecimiento mundial. No existen dudas sobre sus efectos positivos en lo global, pues indudablemente aumenta los niveles de eficiencia, entre otras razones, por el aprovechamiento de las economías a escala y la incorporación de mayor progreso técnico e investigación.

Hecha la declaración previa, casi de principios, es necesario también decir que en muchos sectores de bienes y servicios, la característica de esa inversión es no sólo de economías a escala, sino de competencia imperfecta, lo que habitualmente conduce a fallas en el funcionamiento del mercado.

Lo anterior, debido a que los precios no se establecen por la oferta y la demanda, sino por un porcentaje sobre el costo o mark-up, y además se producen abusos por la posición dominante del mercado que se manifiesta en comportamientos como el dumping, los precios artificialmente altos y la sobrefacturación o subfacturación de importaciones, entre otros.

Por otra parte, de acuerdo con el grado de 'Seguridad del Inversionista' y la ausencia de políticas públicas que establezcan 'requisitos de desempeño' a la IED, puede darse el caso de que la salida de capitales pueda ser incluso mayor que las cifras de ingreso.

Lo descrito es lo que comúnmente se conoce como prácticas monopólicas u oligopólicas que, como consecuencia directa, pueden conducir, cuando se incurre en excesos, a que los beneficios derivados de la inversión en el crecimiento a nivel global sean distribuidos en una sola vía y a que los países o regiones excedentarios en capital se queden con toda la tajada, y las regiones y países receptores no se lucren de ellos y, mucho menos, del crecimiento. El crecimiento entonces, no siempre significa desarrollo para los receptores de IED.

Es esto lo que en economía se define como círculos 'virtuosos' para los países y regiones desarrolladas, y 'viciosos' para los menos desarrollados. La gran discusión en la economía se da alrededor de si existe justicia en la 'distribución del ingreso obtenido'.

Las naciones que se la juegan por contratos de seguridad a la inversión internos, o tratados bilaterales de protección de inversiones o libre comercio con países desarrollados renuncian a la posibilidad de aplicar políticas públicas que signifiquen talanqueras al libre flujo de capitales. La única salida que tienen para responder a las fallas de mercado descritas, es la de establecer leyes de competencia muy definidas y fuertes.

Y es allí donde se encuentra la dificultad de países como Colombia, que en los tratados internacionales como el TLC con Estados Unidos o los contratos de protección de inversiones, no negocian capítulos de competencia en los que se pueda apelar inclusive a las leyes de los países socios, para evitar esos abusos.

Es una protección cuasi- infinita a los inversionistas, sin la creación de mecanismos de defensa frente a los excesos (basta ver el poder absurdo en comunicaciones). Por ello, los capítulos de Inversión y Propiedad intelectual son infamantes, ya que no se promueve la competencia. Es un negocio 'pierde pierde'. Es allí donde se encuentra la paradoja: no es libre comercio, ni distribución justa, solamente 'seguridad' para unos pocos e 'inseguridad' para todos los demás.

dgumanam@unal.edu.co

Publicación
portafolio.co
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
10 de febrero de 2010
Autor
GERMÁN UMAÑA MENDOZA Profesor universitario

Publicidad