Entre los amigos, aquel que sigue soltero, vive solo, le queda 'libre' el sueldo, se da gustos, viaja, estudia y tiene tiempo para sus actividades personales, genera mucha envidia... de la buena. Hasta se generan fantasías de la 'buena vida' que puede llevar, sin obligaciones como pañales, pensiones de colegios y altos recibos de agua.
Cierto, los hombres y mujeres que hoy día representan una nueva categoría para todo tipo de estadísticas bajo el título de hogares unipersonales, tienen menos gastos y algunas desventajas, entre ellas económicas.
Comer varias veces al mes por fuera o pedir comida a domicilio, es para Juan Camilo, abogado de 35 años, una de las desventajas de vivir solo. Sin embargo, para Gloria, también abogada de 43 años, es lo contrario.
"Es una rentica, que uno va sintiendo en el bolsillo y que tampoco ayuda para el cierre de los pantalones", dice jocosamente el abogado, quien reconoce que ante la pereza de llegar a preparar algo de comer en la noche, muchas veces prefiere levantar el teléfono y "dejarse atender", como dice.
En cambio a la abogada le parece un plan delicioso. "Ir a restaurantes es un gusto que me doy. Sé que una familia, con mi mismo nivel de ingresos, no podría hacerlo o lo hace por un motivo especial", dice.
Sin embargo, los dos coinciden en que hay cosas que sí salen más caras o implican una desventaja cuando se vive solo. Y gran parte tiene que ver con el mercado. Tanto a Juan Camilo como a Gloria se les han dañado varias cosas en la nevera o en la despensa. "Pensar en el mercado es un martirio porque no hay porciones pequeñas", dice el abogado. "No se puede comprar mucho porque se daña. Una salsa, por ejemplo, uno no la gasta ni en un mes", dice la abogada.
Según un anlálisis que hizo la empresa Raddar para PORTAFOLIO sobre consumo de hogares nucleares frente a hogares unipersonales, "actualmente una familia colombiana promedio consumo mensualmente 2'343.000 pesos, suma que se fracciona en los ocho grandes grupos de consumo, en donde alimentos, vivienda, transporte y comunicaciones son los de mayor importancia".
Pero para el caso de los 'solos', que representan un 9,12 por ciento de la población colombiana según el Censo del 2005, y que están compuestos especialmente por jóvenes, separados, solteros y adultos mayores, el consumo es distinto, tanto que el Dane elaboró una canasta familiar especialmente para ellos.
Según el análisis de Raddar, "un hogar compuesto por cuatro personas puede lograr el mismo bienestar que un hogar unipersonal con un menor ingreso per cápita. Esto se debe a que esta familia puede compartir, por ejemplo, el arriendo de la vivienda o los artículos de limpieza, por el mismo costo del hogar unipersonal.
Sin mencionar la diferencia en el gasto promedio que estos dos tipos de hogares hacen en cada uno de los grupos, el gasto en alimentos es el de mayor participación en las familias, al contrario de los unipersonales, en donde el gasto de más peso es la vivienda".
Y esto se debe a que si una familia paga un arriendo de 600.000 pesos, éste valor en cierta forma se dividiría en el número de personas que conforman la familia, mientras que el hogar unipersonal debe pagarlo uno solo. "Este mismo ejemplo se puede llevar a los bienes durables y a los artículos para la limpieza del hogar", dice Sandra Milena ortiz, analista de Raddar.
Sin embargo, también existe el caso en el que el gasto se multiplica por el número de personas de la familia, como por ejemplo, servicios públicos, artículos de limpieza personal, vestuario y calzado, salud y educación.
Cambio demográfico
Según la Encuesta Continua de Hogares (ECH) del Dane, en el 2005, 476.972 hogares, en las 13 áreas metropol-itanas, estaban com-puestos por una sola persona. Mientras en el 2000 eran el 7,39 por ciento del total de hogares, para el 2005, llegaron a 9,12 por ciento. Esta tendencia explica, en parte, la disminución del promedio de personas por hogar: de 4,09 en el 2000, a 3,74 en el 2005.Publicidad