De acuerdo con la información consignada en el portal del Dane, la población en Colombia al término del año 2009 ascendió a 44'977.758 personas, o sea que por estas fechas debemos de estar por encima de los 45 millones.
Bastante menos de lo que hasta antes del Censo del 2005 se proyectaba, y que incluso, motivó que hace unos años a un infante nacido a las 12 de la noche del 31 de diciembre, se le considerara como el ciudadano número 45 millones, y por tal razón, se le otorgó generosamente carro, casa y educación de por vida.
¿Legal y humanamente será posible exigir la correspondiente devolución? Al desagregar el gran total, se observa que el 50,6% corresponde a personas de género femenino y obviamente el 49,4% restante a representantes del sexo masculino. Esta realidad echa por tierra la imagen folclórica del 'siete mujeres', dando a entender como tal que en nuestro país por cada hombre coexistirían siete mujeres. Falso de toda falsedad, pues gracias a la mano invisible de la madre naturaleza, la relación es bastante equilibrada.
Otra cosa es que algún porcentaje de ese 49,4% (supuestamente masculino) en la práctica no se comporte como tal y ahí sí el desbalance mujeres/hombres puede adquirir niveles preocupantes. Curiosamente -según las cifras del Dane- entre los 0 y los 24 años hay más hombres que mujeres y si al final de todo el ciclo de vida la tendencia se revierte, es porque la mortalidad aparentemente es más temprana entre el supuesto sexo fuerte que en el sexo débil, o porque ahora están naciendo más niños que niñas. En el Censo de 1985 en todos los niveles de edades había más mujeres que hombres.
El Dane define como relación de masculinidad el número de hombres por cada 100 mujeres, otra vez bajo el supuesto de que todos los hombres lo sean en toda su extensión y dimensión. A nivel nacional esta relación es del 97,47%. Sin embargo, hay regiones o ciudades en las cuales este coeficiente indica la presencia de más hombres sin suficientes parejas y conocer esta realidad puede generar oportunidades de vida.
El Amazonas, Casanare, Putumayo, Arauca, Sucre, Meta y Tolima en su orden, son departamentos que reclaman la presencia de más representantes del mal llamado sexo débil. Los más equilibrados son Cundinamarca y Bolívar.
En lo que sí sigue habiendo un gran desbalance y de tiempo atrás, es en la expectativa de vida al nacer. Actualmente cada niño al nacer -además de una deuda de US$2.000 debajo del brazo- tiene una expectativa de vida de 72 años. Por el contrario, cada niña -además de la misma deuda reseñada- nace con una expectativa de 78 años, o sea seis años más.
Sin ánimo de querer introducir un conflicto más en nuestra dura realidad nacional, es evidente que a la luz de estas cifras no tiene justificación alguna el trato discriminatorio a favor de las mujeres para acceder más pronto a la edad de jubilación.
Si en este campo hubiese algún tipo de diferenciación debería ser a favor de los hombres, pero como seguramente esto causaría la ira de las 'thomasianas' (las seguidoras de Florence y no del Santo Dominico), contentémonos con promover un referendo que consagre la igualdad de género, a sabiendas de que el hombre va a disponer de menos tiempo para disfrutar del anhelado ocio remunerado.
Publicidad