En diferentes ocasiones me he referido en esta columna a las transformaciones que en distintos campos se vienen dando en el país y que van perfilando lo que será la nueva Colombia. Son cambios de diferente índole y, sin duda, uno de ellos tiene que ver con la recomposición geoeconómica y política que se está produciendo.
Esto tiene que ver con temas como el peso que va ganando el sector de la energía con sus consecuencias en actividad económica y regalías, con los efectos de la globalización, con la fuerza que adquiere el turismo y con las cosas buenas y malas que ocurren en el campo de la política, que muestran cada vez más distanciamiento de los escenarios tradicionales del poder y que dan lugar a importantes dinámicas regionales.
El Consejo Electoral acaba de autorizar la llamada Consulta Caribe. Esto tiene, por sobre todo, la importancia que reviste como hecho político que representa un paso más en un procedimiento que pone a un lado intereses locales y en el que las diferentes instancias del Caribe comienzan a hablar, de manera conjunta, como región.
Esto no es algo que surge de manera repentina, sino que refleja procesos que vienen caminando desde hace rato. Procesos que tienen que ver con proyectos económicos que ponen de presente las ventajas de verse a sí mismos como parte de una misma región.
Tal es el caso de los proyectos viales, o del aeropuerto, que serviría simultáneamente a Barranquilla y a Cartagena. Pero también es el resultado de propuestas del sector privado que, tanto desde el interior como desde el exterior, ven a la Costa Caribe como el lugar más adecuado para desarrollar sus iniciativas, y miran a la región como un todo antes que como el caso aislado de una ciudad en particular.
Se percibe, entonces, una mirada en conjunto y una sana competencia de las distintas zonas francas, puertos y parques industriales por atraer las inversiones.
Es más, en el Caribe se observa un trabajo estructurado y juicioso por estudiarse a sí mismos y por mejorar el conocimiento de la región. Siguiendo el trabajo pionero del Banco de la República con su Centro de Estudios Económicos Regionales, otras importantes iniciativas como el Observatorio del Caribe Colombiano, la Red de Investigadores del Caribe (Ocaribe) o la Fundación para el Desarrollo del Caribe Colombiano (Fundesarrollo) mejoran el conocimiento, articulan esfuerzos y le dan piso a proyectos de más largo alcance.
El país minero que va a modificar el panorama económico que pasa por el Caribe y los macroproyectos industriales que tendrá Colombia en los próximos años estarán en esa zona (acero, aluminio, comunicaciones, puertos, turismo). Esto es algo a lo que debemos acostumbrarnos y felicitar a los costeños, porque quieren prepararse para esto de manera conjunta y no por la vía de los individualismos.
El reordenamiento territorial se va a dar por la vía del Congreso o por la vía de las realidades.
P.D.: mi solidaridad con los sacrificados en la revista Cambio. Qué inoportuna decisión y qué situación tan mal manejada.
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