A González le correspondió en 1983 abanderar, desde el Gobierno, la unificación del salario mínimo rural con el urbano. Diferenciarlo ahora por regiones, advierte, "es decretar el rezago de las más pobres".
¿Cuál es su opinión sobre la propuesta del director del DNP?
No la comparto, porque ya ese debate se dio. Si se quiere volver a dar, que se dé, pero los argumentos subsisten, en el sentido que dictarles a unas regiones un salario mínimo menor al de otras no va a estimular el trabajo en ellas, pero sí se va a percibir el descontento social y aumentar los problemas que ya tenemos.¿Estamos perdiendo el tiempo con la discusión sobre salario diferencial entre regiones?
Es que eso no va a desembocar en lo que todos queremos: mejora del empleo y de las condiciones de informalidad, que es excesiva, y esto no se remedia con esa propuesta.¿Cómo ve la propuesta de salarios mínimos por sectores?
Esa sería una discusión que no tendría las características de la que se plantea para las regiones. No consideraría conveniente decretar que el salario mínimo para la construcción es X y para los trabajadores del sector eléctrico es X+A, porque esto traería problemas de inestabilidad social muy serios. No soy partidario de eso en este momento porque no tengo muy claro que eso vaya a ayudar al empleo en el país.Algunos analistas advierten que un salario diferenciado aumentaría la brecha entre las regiones ricas y las regiones pobres. La consideración principal para unificar el salario mínimo rural con el urbano en 1983 fue que, cuando el salario es diferencial, rezaga a determinados grupos de población frente a otros, de tal manera que esos grupos que siguen atrás se sienten diferenciados y la situación se vuelve socialmente muy tensa.
El que está por debajo siempre se va a sentir desmejorado y no tiene justicia que sean precisamente las zonas más deprimidas.
¿Qué otras consecuencias puede tener el establecimiento de salarios regionales?
En 1983 y como consecuencia de salarios diferentes para la zona urbana y la rural se estaba aumentando la brecha entre las regiones pobres y las regiones ricas.No hay tal que porque exista un salario menor se van a establecer determinadas empresas que van a pagar menores salarios. Las personas que están ganando menos son menos eficientes, son personas con las que siempre se está cometiendo una iniquidad y por lo tanto no rinden, especialmente en el trabajo. Entonces, una cosa se compensa con la otra, es decir, al no haber eficiencia en el trabajo los rendimientos empresariales también van a disminuir.
Lo mismo podría suceder ahora con lo que propone Esteban Piedrahita, porque habría regiones que sentirían que el atraso se les da por decreto con un salario menor que el de otras regiones más ricas.
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