El efecto de esta decisión sería positivo, y la culminación correcta de una discusión de muchos años sobre la vocación futura de este lugar de belleza natural singular. Sería a la vez consistente con la ciencia; los estudios -tanto de impacto ambiental, como económicos- que han sido realizados; y con la inminente expansión necesaria del puerto aledaño de Buenaventura. Sería, una muestra clara de que el desarrollo económico de Colombia puede ser plenamente consistente con una protección adecuada y seria de su medio ambiente. Los argumentos en favor y en contra de la construcción de un puerto en Bahía Málaga son bien conocidos, y han sido ampliamente explorados en las páginas de PORTAFOLIO y El Tiempo durante los últimos meses. En favor: la necesidad, según la Cámara de Comercio, la Andi, y algunos empresarios y políticos del Valle de construir un nuevo puerto en la región para facilitar el comercio y así contribuir al desarrollo económico del país. En contra: el valor ecológico, cultural y ecosistémico muy importante de Bahía Málaga, así como ha sido descrito por las comunidades locales, quienes están en contra de la posible construcción del puerto; la Comisión Internacional de Ballenas; WWF; y otras entidades ambientales. Todo parece indicar que el Ministro de Ambiente, Vivienda y Desarrollo, Carlos Costa, habiendo estudiado toda la evidencia, de forma cuidadosa, está predispuesto a firmar la declaratoria del parque nacional. El Presidente, quien había sido igualmente convencido de la validez de la Declaratoria del Parque el año pasado, tiene el visto bueno final -pero ha vacilado las últimas semanas en darlo.
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