Esto, ya que la pequeña empresa que emplea al grueso de la población, no está pidiendo préstamos. El Banco de Japón podría pronto analizar una ampliación de su barato esquema de crédito de corto plazo para los bancos comerciales, con el fin de enfrentar las caídas de precios. Pero la baja del 1,5 por ciento en el crédito bancario sugiere que la débil demanda podría bloquear sus esfuerzos y llevar a la economía a una crisis de liquidez, donde las empresas y los consumidores son tan pesimistas sobre el panorama económico que no se atreven a endeudarse. El descenso podría también llevar al Gobierno a presionar al Banco Central por una reacción más severa contra la deflación. El primer ministro, Yukio Hatoyama, necesita mostrarse proactivo en política económica antes de la elección parlamentaria en julio, en momentos en que sus nivel de aprobación está bajando. "El mecanismo convencional de transmisión monetaria de tasas más bajas y crédito bancario ya no funciona porque las empresas y los consumidores no quieren pedir prestado", dijo Frederic Neumann, economista para Asia de HSBC en Hong Kong. "Se ha tratado de influir el tipo de cambio y quizás los precios de los activos, pero la efectividad incluso de eso es limitada. No es mucho lo que puede hacer el Emisor", agregó. La caída de febrero en el crédito bancario se mantuvo en el 1,5 por ciento interanual del mes anterior, la mayor en más de cuatro años. Los préstamos han descendido en tres meses consecutivos sobre una base anual. La economía japonesa se ha estado recuperando debido a un repunte en el comercio global, pero eso no lo sienten las empresas más pequeñas que exportan menos que las grandes. El país registró superávit comercial
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