El grueso de los exportadores colombianos que envían productos no tradicionales al exterior no está viviendo en carne propia el crecimiento de las ventas, que en los primeros cuatro meses del año fue de 26,2 por ciento.
En realidad, el empujón vino del petróleo, cuyas exportaciones crecieron 139 por ciento, mientras las llamadas exportaciones no tradicionales -en donde se agrupan los industriales, agricultores y ciertos sectores de la minería- cayeron 6,6 por ciento.
El golpe que siguen padeciendo la mayoría de exportadores tuvo algo de alivio en abril, pues al mirar únicamente ese mes hay un incremento de 2,2 por ciento en las exportaciones no tradicionales. Sin embargo, sin oro ni esmeraldas, de nueva hay una caída de 4,1 por ciento.
Al mirar lo corrido del año, y no solo abril, las ventas no tradicionales caen y la responsable sigue siendo Venezuela. Las ventas a ese país bajan 72 por ciento, pero sin Venezuela subirían 24 por ciento.
Para los entendidos, este aumento es una señal positiva del interés por diversificar la canasta de compradores, pero por lo pronto aún no compensa el hueco dejado por Venezuela para las exportaciones no tradicionales.
"Hay exportadores que vendían en Venezuela, que ahora están buscando oportunidades en otros destinos", señaló el presidente de Analdex, Javier Díaz, quien enfatiza que los resultados no se verán de manera inmediata, "pues este es un proceso que toma entre dos y tres años".
Proexport ha intensificado su promoción; "empezamos a fortalecer algunos mercados y a llegar a otros", dice su presidenta Nubia Stella Martínez; el empresariado, a su turno, ha respondido al reto de no contar con el país vecino para colocar sus productos y ha mejorado su presencia y/o ha estado incursionando en otros mercados, a lo que ha ayudado la recuperación que se observa en la mayoría de economías del mundo.
Definitivamente, como observa Díaz, no logran un despegue cierto las exportaciones que tenían fortaleza en Venezuela, como carne (recientemente se envió un pequeño lote de ganado en pie a Líbano), leche, huevos y pollo.
Tampoco, el renglón de textiles y confecciones, cuya importancia para la generación de empleo es indiscutible, dos subsectores a los que el sector privado y el Gobierno, a través de Proexport, les están dedicando grandes esfuerzos para conseguirles más compradores extranjeros.
No obstante, la exportación textil mejoró a Perú (163,4 por ciento), Alemania (83,4 por ciento), Ecuador (58,5 por ciento) y Países Bajos (32,6 por ciento), y las de confecciones, a Bélgica (493,4 por ciento), Francia (79,9 por ciento) y Japón (21,1 por ciento).
De la misma manera, han crecido las ventas de animales y sus productos y materias plásticas a Estados Unidos, Perú, Países Bajos, Japón, Francia y Ecuador. China, por su parte, muestra un aumento significativo en las compras de desperdicios metálicos (chatarra).
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