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Sabado 11 de Febrero de 2012

Editorial / Fuego a la gasolina

Con relativa indiferencia fue recibido en el país el anuncio hecho hace un par de días por el Ministerio de Minas, que decidió reajustar en 150 pesos tanto el valor del galón de gasolina como el del acpm a partir de ayer. Como resultado, el primero quedó en 7.715 pesos y el segundo en 6.480 pesos en la zona centro del territorio nacional, con lo cual se alcanza el nivel más alto de la historia, en cada caso. Eso puede sonar sorpresivo, si se tiene en cuenta que la cotización del petróleo se ha mantenido relativamente estable en lo corrido del 2010 y de hecho ha disminuido recientemente a cercanías de los 73 dólares el barril, ante la renovación de las preocupaciones sobre la marcha de la economía mundial. En contraste, hace un par de años, cuando el crudo superó la barrera de los 145 dólares el barril, el precio de los combustibles en Colombia fue ligeramente inferior al actual.

Lamentablemente, todo indica que esos días se fueron para no volver, a menos que se desplomen los hidrocarburos en el mundo. La razón no es otra que la continuación de la política de terminar con los subsidios que estuvieron vigentes durante largo tiempo y que fueron asumidos por el fisco. Según las cuentas gubernamentales, ese costo ascendió a 17,8 billones de pesos entre el 2004 y el 2008, de los cuales dos terceras partes se destinaron al combustible diésel y el saldo a la gasolina corriente. Dicha suma, por cierto, se acerca a la que destina el presupuesto nacional para los rubros de educación o defensa durante el presente año.

Sin embargo, dado el faltante fiscal existente y la necesidad de reducirlo en el futuro cercano, el espacio para mantener los subsidios es nulo. Esto a pesar de que en el 2009 el Gobierno creó el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, aprovechando que el descenso en las cotizaciones del petróleo que acompañó a la recesión mundial permitió en cierto momento que se pudieran acumular excedentes, gracias a la diferencia entre el valor del galón al público y su costo internacional. De tal manera, en abril del año pasado llegó a haber unos 900.000 millones de pesos ahorrados, que empezaron a gastarse tan pronto las materias primas volvieron por la senda alcista. Tanto, que el saldo asciende ahora a menos de 100.000 millones de pesos y podría llegar a cero muy pronto.

Así las cosas, no parece haber otro remedio que trasladarle al público los incrementos que se presenten. Si bien la gasolina está un poco por encima de su nivel de equilibrio, el acpm sigue por debajo, de manera que la primera subsidia al segundo. Pero más allá de la matemática interna, es indudable que si el petróleo sube o vuelve en los años siguientes a los récord del 2008, ese mayor valor será asumido por los colombianos.

A su favor, las autoridades cuentan con la ventaja de que el panorama inflacionario sigue, por ahora, despejado. Con un aumento anualizado cercano al 2 por ciento en la canasta familiar, existe cierto espacio para que sucedan los reajustes. Pero eso no evitará que tanto los transportadores de carga como de pasajeros empiecen a elaborar la lista de peticiones que seguramente le llegará al nuevo Gobierno y que incluirá posibles alzas, tanto en los pasajes, como en las tablas de fletes.

Mientras eso ocurre, el ciudadano del común no deja de preguntarse por qué en Colombia es tan cara la gasolina. Aunque las comparaciones son odiosas, el precio promedio pagado esta semana por un consumidor estadounidense es de 2,58 dólares por galón, que equivalen a 4.330 pesos al cambio actual. En respuesta, las autoridades nacionales sostienen que la razón principal es la carga impositiva, que en el caso del país asciende al 34 por ciento. Buena parte de esa proporción se la llevan los municipios que aplican una sobretasa que llega hasta el 25 por ciento y que constituye una de las principales fuentes de recaudo de los entes territoriales. Además, los técnicos argumentan que los valores de referencia que se toman no son necesariamente los mismos que en Norteamérica.

Pero más allá de las razones esgrimidas, es indudable que en el futuro el tema volverá a ser objeto de debate. El motivo es que mientras Venezuela y Ecuador subsidian el precio de los combustibles, Colombia ha decidido que no, a pesar de haber empezado a convertirse en un gran exportador de crudo.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
1 de julio de 2010
Autor

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