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Viernes 25 de Mayo de 2012

La ciudad ideal se llama 'eco-utopía'; no es un sueño, ya se trabaja en materializar esta idea

No hay que ser un futurista para imaginarse una ciudad autosuficiente construida con materiales orgánicos no contaminantes, transitada con vehículos inteligentes amoldables a los pequeños espacios, y embellecida con jardines flotantes para reducir el efecto de calentamiento urbano y depurar las aguas residuales.

No es un sueño, ya se trabaja en materializar esta idea. En la actualidad, hay varios expertos, entre ellos arquitectos, ingenieros, científicos, urbanistas y ecologistas, que se han agrupado alrededor del mundo para diseñar proyectos urbanísticos con visiones ecológicas.

La idea de los trabajos de estos progresistas radica en combinar la arquitectura, tecnología y urbanismo con la ecología, sostenibilidad y autosuficiencia con miras a la construcción de la ciudad del mañana.

Uno de estos genios ecológicos, ampliamente reconocido como poseedor de una gran mente visionaria que idea proyectos que rozan con lo fantástico, pero invitan al mismo tiempo a la reflexión sobre su factibilidad, es el líder ecológico en diseño, urbanismo y arquitectura, Mitchell Joachim.

Catalogado por la revista estadounidense Rolling Stone en el 2009, como uno de los 100 agentes de cambio de EE. UU., Joachim ha reformulado completamente el modelo de las ciudades del siglo XXI.

En una entrevista con EFE, el arquitecto y urbanista estadounidense, explica algunos de los proyectos que desarrolla dentro de Terreform One y Terrefuge, un grupo filantrópico de diseño urbanístico y ecológico que fundó junto con la arquitecta Maria Aiolova, en Brooklyn, Nueva York.

Al catalogar sus trabajos, descarta el uso de la etiqueta 'sostenible', ya que el término "tiene una acepción muy débil y a la vez genérica", pues no da esa idea de "evolución, inteligencia y crecimiento". Por tal razón, prefiere etiquetarlos como 'socio-ecológicos', ya que es "una condición que define precisamente el escenario, en el que se combina una parte cultural y social, con otra científica".

Joachim busca construir una ciudad autosuficiente: transporte inteligente, uso eficaz de recursos, generación energética, producción de alimentos y tratamiento de desechos, lo que podría "llevar entre 100 ó 150 años".

Las telecomunicaciones también ayudarán al rediseño de las metrópolis y, según Joachim, "no tardarán mucho tiempo en convertirse en algo de uso público y diario". En cuanto a los cambios en el transporte, piensa que se "necesitarán 15 años para ver vehículos eléctricos" en las calles.

Sin embargo, si se piensa en modificar la arquitectura, pueden pasar "entre 30 y 40 años para ver un cambio de paradigma en el modelo de construcción de las edificaciones".

Ciudad futurista

El diseño de paisajes urbanos visualmente atractivos está incluido en los sueños de Joachim. Por ende, Terreform One piensa en la construcción de parques públicos, espacios verdes con lagos artificiales para tratar residuos, depurar el aire y el agua, producir energía y controlar el bioclima estacional.

Apuesta también por el diseño de ciudades construidas a partir de desechos (plásticos para el ventanaje, compuestos orgánicos para los andamios temporales, metales para las estructuras principales), y la construcción de viviendas usando organismos vivos.

Esta idea radica en construir una 'casa vegetal', usando una técnica de jardinería ancestral: el entretejido de enredaderas, arbustos y árboles para crear estructuras. Gracias a unos andamios y un sistema de control vegetal, se fuerza la dirección de crecimiento de la vegetación con geometrías calculadas.

Carros inteligentes que se pueden 'doblar'

Una de las prioridades en la agenda de Joachim gira en torno a la solución de la problemática actual de movilizarse en una gran urbe. Dado los grandes trancones que sufrirán las ciudades en el futuro, Terreform One propone un modelo de tráfico moderado, que implica un sistema de vehículos inteligentes interconectados a una red.

Su concepto del carro urbano, seleccionado por la revista Time como uno de los mejores inventos del 2007, consiste en construir uno en función de la ciudad y no que sea la gran urbe la que esté diseñada en torno a los automóviles, como actualmente ocurre. Por otra parte, los habitantes de la ciudad futurista se movilizarán compartiendo los carros, lo que significará una reducción del tráfico, contaminación y dependencia de las energías no renovables.

Considerando esto, Terreform One propone la fabricación de vehículos con materiales blandos, como el neopreno, con la finalidad de que puedan plegarse y apilarse como carritos de compra y, además, resultar menos peligrosos al estar en contacto con los transeúntes en las calles.

Los carros, equipados con un software que interconecta a los conductores a través de una especie de red social, permitirán enviar mensajes a tiempo real sobre direcciones, estacionamientos gratuitos, advertencias de accidentes y desperfectos en las vías.

Otro proyecto de este grupo consiste en construir un bus dirigible, desde el que los pasajeros podrán subirse o bajarse fácilmente, ya que alcanzaría apenas "una velocidad de 24 km/h y los asientos se encuentran a sólo unos centímetros por encima del suelo".

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
2 de julio de 2010
Autor
EFE.

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