Lo anterior no significa que los ejecutivos estén de acuerdo con aumentar los impuestos, pues afirman que la idea es que el país tenga un estatuto tributario más plano.
Sin embargo, el 34,9 por ciento de los consultados cree que no es necesario que el nuevo gobierno proponga una reforma tributaria, pues prefieren mantener estables las reglas de juego, para permitir la llegada de más inversión.
Igual sucede con la reforma a la salud. El 94,6 por ciento de los empresarios considera urgente reformar el sistema de salud del país, como lo propuso en la campaña el presidente electo, Juan Manuel Santos. Sólo el 5,1 por ciento cree que no es necesaria la reforma.
Con estas consideraciones, el Gobierno tiene abierta la posibilidad de emprender el diseño de estos cambios estructurales, que podrían solucionar dos de los problemas más serios que enfrentará la nueva administración: los ingresos fiscales y la crisis de la salud.
Así mismo, los empresarios sostienen que el Gobierno debe crear nuevos estímulos para que las compañías generen empleo. El 65,3 por ciento considera que esta es la mejor forma de impulsar la creación de nuevos puestos de trabajo y reducir el desempleo.
Igualmente, el 10 por ciento de los encuestados es partidario de eliminar los aportes parafiscales como estrategia para combatir el alto nivel de desocupación.
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