La perdida la registró en el valor de su acción y un 'bajonazo' histórico en la venta de semillas (híbridas y transgénicas) de maíz y de soya y en las ventas netas de su producto 'estrella', el herbicida Roundup.
La primera decisión consiste en rebajar el precio de su herbicida en todo el mundo y reducir en un 80 por ciento su actividad comercial en Centroamérica y en la región andina. Esta última decisión afectó directamente a su oficinas de Guatemala (que fue cerrada) y a la de Bogotá, donde se recortó la nómina en la misma proporción.
Además, la representación de sus intereses comerciales se entregará a los distribuidores de insumos y la parte legal, a un bufete de abogados.
Así, la multinacional, considerada la semillera más grande del mundo, quedará reducida en Colombia a lo que era hace diez años: una representación con una pequeña oficina y 12 empleados.
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