La minería es la gran oportunidad para el desarrollo del país y cuenta con propuestas ingenieriles serias y coherentes, con parámetros internacionales que permiten un equilibrio justo entre el desarrollo económico sostenible y la transformación productiva de los bienes esenciales dotados al hombre por la naturaleza.
Las ventajas comparativas están asociadas a la riqueza con que nació o fue dotado un territorio. Sin embargo, el mal aprovechamiento que se le ha dado a nuestros recursos mineros, particularmente por la minería ilegal que no genera regalías, destruye el medio ambiente y no responde por nada, ha generado una avalancha de acciones en contra del activo más valioso con que cuenta el país, que paradójicamente es el antídoto para no sólo reducir la pobreza, sino encaminarnos a un desarrollo sostenible aprovechando esta palanca estratégica como lo han realizado Chile y Australia, entre otros.
Luchamos por generar crecimiento, mejorar nuestra calidad de vida y bienestar, y cuando vemos luces que nos iluminan, aparecen nuevos obstáculos creados por nosotros mismos. Es decir, casamos el tigre y nos asustamos con el cuero. Para citar un ejemplo, y de un país latino, analicemos el caso de Chile que en los últimos 15 años ha tenido un crecimiento económico sostenible, elevando en forma significativa el nivel de vida de sus habitantes, triplicando su PIB per cápita, e incluso, impulsando otros sectores de la economía.
La minería como cualquier actividad humana o industrial ocasiona impactos ambientales, y Chile ha entendido cómo avanzar en forma sostenida, aprendiendo de los errores, manejando sus conflictos y sentando bases sólidas para la nación alrededor del sector minero.
Por errores del pasado, no podemos condenar el futuro, y aún está en nuestro mapa mental grabado los graves atropellos que hemos cometido contra la naturaleza, con el desarrollo de una actividad minera contaminante y que ha generado efectos negativos sobre el medio ambiente.
Actualmente, la tecnología de explotación y beneficio en minería, ha desarrollado procesos compatibles con el medio ambiente que permiten la reutilización del agua, tratamiento en circuito cerrado de relaves y mejores prácticas que buscan más eficiencia en los procesos. La tecnología avanza a pasos agigantados y el compromiso responsable traspasa las fronteras.
Por parte de las mineras es fundamental presentar reportes claros con transparencia, homologables a nivel mundial, como el Global Reporting Initiative, GRI, que estandariza la forma de cuantificar y comunicar emisiones o indicadores de desempeño ambiental que nos permitan avances sostenibles en el largo plazo.
El desconocimiento del tema, genera miedos que se convierten en temores, los que a su vez se convierten en rechazo. Por otro lado, se dedica escasas líneas a la exitosa mediana y gran minería que desde hace más de dos décadas ha sido el soporte fundamental de los desarrollos locales que han producido Cerro Matoso en Córdoba y Cerrejón en La Guajira, donde hoy se construye además, un complejo hotelero integrado.
En un artículo publicado el 25 de julio en el diario El Tiempo, por el ex ministro Rodríguez Becerra, alertaba cómo en el mes de mayo, "el Parlamento Europeo solicitó a la Comisión Europea la prohibición total del uso del cianuro en la minería del oro en todos los países de la Unión". Paso seguido lamentaba cómo la propuesta no era acogida. Recordamos que esto obedeció a un profundo análisis profesional, donde la Comisión consideró que una prohibición general del uso del cianuro en las actividades mineras no era justificada desde puntos de vista ambientales o de salud.
Además, agregó que la legislación existente sobre manejo de residuos mineros (Directiva 2006/21/EC) incluye precisiones y requerimientos estrictos que aseguran un adecuado nivel de seguridad en el manejo de los residuos mineros y los valores límites de almacenamiento de cianuro, como se definen en la Directiva, son los más rigurosos posibles e implican en la práctica la destrucción del cianuro utilizado.
Actualmente, el 20 por ciento de la producción total de cianuro se usa para elaborar cianuro de sodio, una forma sólida de cianuro considerado de fácil y segura manipulación. El 90% del citado 20% (alrededor del 18% de la producción total de cianuro) es usado en procesos mineros alrededor del mundo, mayoritariamente en el proceso de disolver el metal de la roca pulverizada.
Por otro lado, diferentes países han considerado que la prohibición del cianuro en minería es ilegal, dado que esta es una actividad legal, reglada, declarada de utilidad pública e interés social y si sólo el 18% de la producción total de cianuro es usada en procesos mineros, entonces, ¿qué pasa con el cianuro de otras industrias? ¿Será que la peligrosidad depende de la industria? Parece más un trato discriminatorio y sesgado, que no tiene fundamento, a no ser su mala utilización por parte de mineros ilegales sin control, en cuyo caso el problema es otro.
Actualmente, compañías mineras y químicas, ecologistas, ONG, bancos y reguladores, trabajan con el Instituto Internacional de Manejo del Cianuro sobre Código Internacional de Manejo del Cianuro, con el fin de lograr un diálogo claro con comunidades sobre el manejo del cianuro en la minería.
Nueve empresas mineras auríferas que se han convertido en las primeras en firmar el Código, acordaron someterse a auditorías independientes, cuyos resultados estarán al alcance de cualquier persona que desee leerlas, y han prometido tener contacto directo con las comunidades para reportar y explicar incidentes y, sobre todo, la manera en que utilizan el cianuro.
La implementación del Código Internacional del Cianuro ya está siendo financiado por un impuesto voluntario. Para AngloGold Ashanti, Barrick, Gold Fields, Kinross, Newmont y Placer Dome, este es un accionar importante, que involucra una gran parte de sus principales minas auríferas en el mundo.
El Instituto Internacional del Manejo del Cianuro cuenta con un ejecutivo de la Fundación World Wildlife, quien ha estado trabajando durante varios años en un código de certificación minera ambiental para las compañías mineras australianas.
Expertos en el tema, como Luis Alberto Mesa Saucedo, quien fue director por más de 30 años del Centro de Metalurgia Extractiva de la Universidad Nacional, Cimex, aclaran que el proceso de cianuración de oro se ha empleado en la industria minero-metalúrgica desde 1887, y que revisada la literatura especializada, no se conoce de pérdidas humanas por el empleo directo de la cianuración, a no ser que las personas hagan ingesta intencional de cianuro. Los accidentes que han ocurrido a nivel mundial se deben principalmente a fallas estructurales de las presas de colas y no debido a la naturaleza del proceso.
Igualmente, el control operacional de la cianuración es relativamente sencillo si se capacita adecuada y responsablemente al personal involucrado en el proceso por ser una alternativa viable y muy práctica. Por lo general, todas las soluciones efluentes de cianuración se recirculan al proceso hasta cuando están saturadas con iones metálicos.
En ese momento, estas soluciones efluentes se tratan para degradar y destruir el cianuro remanente por diferentes metodologías actualmente aplicadas por las empresas mineras a nivel mundial. Lo mismo ocurre con las colas minerales de cianuración, las cuales se tratan con estos procesos de degradación de cianuro por métodos simples.
La minería es la gran oportunidad para el desarrollo del país y cuenta con propuestas ingenieriles serias y coherentes, con parámetros internacionales que permiten un equilibrio justo entre el desarrollo económico sostenible y la transformación productiva de los bienes esenciales dotados al hombre por la naturaleza.
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