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Martes 14 de Febrero de 2012

Editorial / ¿La década ganada?

¿Será realidad ese ambicioso pronóstico?

El escenario fue el Palacio presidencial de Planalto, en Brasilia. Allí, al cierre del almuerzo ofrecido en su honor por el anfitrión, Luiz Inácio 'Lula' da Silva, un exultante Juan Manuel Santos señaló que la actual, debe ser la década de América Latina. "Nos llegó por fin nuestro momento, el momento para despertar y despegar por la aerovía del futuro; el momento de cerca de 600 millones de habitantes de nuestra región para acceder por fin a la prosperidad económica y social", señaló enfáticamente el mandatario colombiano.

No es la primera vez que alguien hace una observación semejante. Sin ir más lejos, el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, ha hablado sobre las posibilidades de la región, en entrevistas y uno que otro discurso. Pero sin importar quién acuñó la idea, es indudable que el entusiasmo del que la pregona es recibido con algo de escepticismo en diversos auditorios. El motivo no es otro que la larga lista de oportunidades que han sido desperdiciadas en el pasado por una zona del mundo que combina todo tipo de recursos naturales y humanos, con la incapacidad de poner su casa en orden.

Quien dude que eso es así, no tiene más que mirar a la historia. En 1950, por ejemplo, la participación de las naciones latinoamericanas en su conjunto dentro de la producción total del mundo ascendía al 7,8 por ciento, mientras que la de Asia, excluyendo a Japón, era de 15,5 por ciento. Para el 2006, tales proporciones eran de 7,7 y 36,4 por ciento, respectivamente, según la Cepal.

Dicho de otra manera, pasaron 56 años sin que la región ganara peso específico en la economía del planeta, a pesar de que en algunas épocas se acercó al 10 por ciento del PIB global. En contraste, al otro lado del Pacífico tuvo lugar un progreso casi constante, de la mano de casos de éxito como los de Corea del Sur, Malasia o Singapur, para no hablar del impresionante despegue de China o India.

Sin embargo, los optimistas sostienen que esta vez será diferente, así las naciones asiáticas sigan mandando la parada. Aunque parezca irónico, la base de dicha afirmación es lo ocurrido el año pasado, cuando la región experimentó una contracción cercana al 2 por ciento. Ese retroceso mostró que América Latina es hoy más fuerte a la hora de resistir temporales que antes habrían ocasionado grandes debacles. La prueba de ello es que las crisis bancarias, los problemas para pagar las deudas públicas o privadas, y los despidos masivos de gente brillaron por su ausencia.

Como si lo anterior fuera poco, la reactivación ha sido notable. De tal manera, si a comienzos del 2010 se hablaba de un aumento de 4 por ciento en el PIB regional, ahora los cálculos superan el 5,5 por ciento. En general, y con la excepción de Venezuela y algunas economías caribeñas, los saldos rojos desaparecieron. Incluso Chile, que sufrió las consecuencias de un terremoto, se encamina a una tasa del 5 por ciento.

Ahora, la apuesta de los expertos es que Latinoamérica se encamina a una senda de crecimiento sostenido que le debería permitir cerrar las brechas sociales, pues no hay que olvidar que unos 180 millones de personas siguen atrapadas en las garras de la pobreza. La base de ese pronóstico es que el apetito del mundo por alimentos, minerales y combustibles se mantendrá al alza, con lo cual el porvenir de las diferentes naciones que tienen recursos naturales o han podido desarrollar su agricultura, parece asegurado.

Ese es el caso de Brasil, que ya tiene la octava economía del mundo y debería subir al quinto puesto en las próximas décadas. Algo similar puede ocurrir con Chile, Perú, Uruguay, Costa Rica, Panamá e incluso Argentina. Colombia, por su parte, tiene todo a favor si logra adoptar el ambicioso programa de reformas impulsado por la administración Santos, mientras que México debe superar el escollo de la violencia.

Pero en medio de ese panorama, es muy posible que algunos se queden atrás, como podría suceder con Venezuela, Ecuador, Nicaragua o Bolivia, si mantienen una política hostil hacia la inversión privada. Esa situación puede aumentar las disparidades hemisféricas ya que, si bien a algunos les iría muy bien a otros no, con lo cual no todos podrán decir que salieron ganando en la década de América Latina.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
1 de septiembre de 2010
Autor

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