Para impulsar el crecimiento económico y cumplir con el objetivo de dejar finalizadas las obras de infraestructura que ya fueron contratadas, el Gobierno, en cabeza del Instituto Nacional de Concesiones (Inco) trabaja en la búsqueda de fórmulas que permitan 'pisar el acelerador' para finalizar los proyectos antes de lo inicialmente previsto.
El miércoles anterior, en una reunión del Consejo Directivo de Inco, el ministro Germán Cardona propuso trabajar en la búsqueda de soluciones en este sentido.
Un primer ejercicio se iniciará con la doble calzada Bogotá - Villavicencio, cuyo tiempo de construcción estipulado es de siete años y medio, pero la idea es que se pueda finalizar en tres años y medio.
Al término de una audiencia pública sobre el futuro de este corredor, la directora encargada del Inco, Gloria Beatriz Álvarez, explicó que con el Ministerio de Hacienda y Planeación Nacional se cuantificará la magnitud de la inversión que tendría que hacer el Estado, pues se trata poner en una balanza la aceleración las obras para su entrega a la comunidad (beneficio), frente a un costo que se le incrementaría al Gobierno en el presupuesto de cada año.
"Se quiere mirar qué tan rentable y benéfico es para el país tener la obra en menor tiempo, frente a la realización de un mayor esfuerzo financiero", señaló Álvarez, quien además sostuvo que el concesionario puede estar en capacidad de facilitar estos recursos, pero a la Nación este adelanto le cuesta un dinero en valor presente.
Si el ejercicio funciona, se contemplaría la posibilidad hacerlo en otras obras, como por ejemplo la Ruta del Sol. Aunque en el presupuesto estos adelantos no están contemplados, en el fondo la idea es 'meterle más carbón a la locomotora de la infraestructura'.
En el caso de la doble calzada Bogotá - Villavicencio se tendrán en cuenta factores como el impacto en términos agrícolas y de carga, entre otros.
Descuido ambiental
Por otra parte, durante la audiencia, el concesionario de la vía al llano, Coviandes, llamó la atención de las autoridades ambientales porque en la parte alta de las montañas los campesinos están ejerciendo prácticas que llevan a la erosión y a la generación de avalanchas sobre las vías cuando hay temporada de lluvias, como ocurrió en julio, cuando un alud en la quebrada La Estaquecá bloqueó el paso.
Al respecto el gerente de Coviandes, Alberto Mariño Samper, aseguró que todas las vías están sufriendo los rigores del cambio en el uso del suelo, pues para subsistir los pobladores y los colonos generan una deforestación en la parte alta de las cuencas, a la que se suman malas prácticas agrícolas.
El directivo reveló que en muchas montañas se han encontrado mangueras sueltas, a través de las cuales el agua se va filtrando al terreno, desestabilizándolo.
Por eso, aseguró que las autoridades ambientales y todos los actores de las obras de infraestructura deben trabajar de forma conjunta para evitar que los daños al medio ambiente sigan trasladándose a la red vial.
3,5 años es la nueva meta que se analiza para terminar la construcción de la doble calzada entre Bogotá y Villavicencio.
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