El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revelaron ayer un estudio sobre el impacto del desempleo en las economías más desarrolladas del planeta.
Estados Unidos y España salen muy mal librados de acuerdo a las cifras del reporte, ya que señalan que dos tercios del incremento del desempleo en los países ricos tuvieron lugar en estas dos naciones.
Desde el 2007, la tasa de desocupación subió en Estados Unidos en tres puntos porcentuales (es decir, 7,5 millones de personas), mientras que en el país ibérico el aumento fue de 10 puntos. Lo que más preocupa es que el indicador de desocupación en ambos países no ha dado señales de bajar, por el contrario, parece haber encontrado su balance: en Estados Unidos ronda el 10 por ciento, en tanto que en España no se aleja del 20 por ciento.
El futuro plantea entonces un inmenso reto a los dos países: recuperar la senda del crecimiento a la par que se genera empleo. Ya la economía está dando signos de expansión, sin embargo, el mercado laboral está estancado.
El mal momento del mercado inmobiliario preocupa tanto a Washington como a Madrid, ya que su buen andar es vital para producir nuevos puestos de trabajo. La construcción se ha convertido en la principal tara para que el mercado laboral vuelva a ofrecer oportunidades a quienes se han quedado sin empleo.
Además, los problemas deficitarios a ambos lados del Atlántico complican aún más la tarea para las autoridades económicas, ya que no podrán gastar más en la generación de trabajo. La encrucijada está planteada, falta ver qué camino toman Barack Obama y José Luis Rodríguez Zapatero.
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