Además de la revaluación y de la caída de exportaciones no tradicionales -que pasaron de ser el 48 al 36 por ciento del total en el último año- las ventas del país al exterior enfrentan otro fenómeno: la dependencia de recursos naturales sin transformación, mientras los productos que incorporan tecnología son pocos y están decayendo.
De los 4.719 millones de dólares que crecieron entre enero y julio las exportaciones tradicionales (café, petróleo, carbón y ferroníquel), 700 millones fueron borrados por la caída de 7,8 por ciento en las no tradicionales que, incluso, solo en julio se desplomaron más de 20 por ciento.
En general, las ventas de productos industriales está disminuyendo, y dentro de ese grupo solamente hay un crecimiento de las manufacturas basadas en recursos naturales. En cambio, los productos de baja, media y alta tecnología todos se están exportando menos. En los siete primeros meses del año, su caída es de 12 por ciento.
El modelo exportador colombiano ha jugado en contra de una producción cimentada en tecnologías de punta, aunque hay sectores como el automotor y de autopartes, químicos, pinturas y fibras sintéticas que utilizan tecnologías medias o el de productos farmacéuticos, que aplican tecnologías avanzadas.
La dependencia colombiana de dos mercados (Estados Unidos y Venezuela) no ha propiciado que, en general, el empresariado que mira al exterior se sienta exigido a tener procesos de producción con tecnologías de alta calificación, que, de paso, significan alto valor agregado.
El principal mercado para los bienes industriales del país, no necesariamente de gran sofisticación tecnológica, era Venezuela; su desplome llevó a la caída de esas ventas y algunas de ellas apenas se están recuperando, como las de productos cerámicos, químicos y plásticos, que están comenzando a llegar a otros destinos, según Javier Díaz, presidente de Analdex.
Precisamente, el programa de transformación productiva iniciado en el gobierno pasado y que, según el ministro de Comercio, Sergio Díaz-Granados, continuará en el actual, busca que los sectores seleccionados en una primera ola incorporen en sus procesos productivos muy altos niveles de tecnología para conseguir una elevada productividad y, en consecuencia, competir exitosamente en el mercado internacional.
Competitividad, mercados y apoyo
Al intervenir ayer en el XXII Congreso Nacional de Exportadores, que finaliza hoy en Medellín, el presidente Juan Manuel Santos, presentó los tres ejes de su política de comercio exterior:
Aumentar la competitividad. Se impulsará una ley para eliminar la sobretasa del 20 por ciento a la energía que deben pagar los industriales. Los empresarios ahorrarán 600.000 millones de pesos anuales.
Además, se revisará la estructura arancelaria para reducir costos de importación de bienes de capital, materias primas e insumos. Según Santos, "actuaría también como un freno a la revaluación, en la medida en que se aumenta la demanda por el dólar para comprar nuevos equipos e insumos".
Acceso a nuevos mercados. Se trata de negociar nuevos acuerdos comerciales y profundizar otros, como los que están vigentes con México y con Guatemala, Honduras y El Salvador. Apoyo gubernamental. El tercer eje, dijo el jefe del Estado, estará centrado en dinamizar el apoyo dado por el Gobierno a los exportadores, en el que el acceso al crédito para las pymes exportadoras será una de las prioridades buscando, además, la generación de empleo formal.
Primeros pagos de Venezuela
Avianca y Aires ya comenzaron a recibir los primeros pagos de sus deudores venezolanos, tal como fue el compromiso de las autoridades del vecino país en la cumbre presidencial del pasado 20 de agosto.
En efecto, a las dos aerolíneas, que tienen acreencias en Venezuela cercanas a 90 millones de dólares, ya les consignaron 58 millones y Cadivi (organismo estatal que administra las divisas) dio su visto bueno para otros 16 millones de dólares, según fuentes del gobierno colombiano.
En la cumbre presidencial se estableció el compromiso de pagar 200 millones de dólares a los exportadores colombianos en la semana siguiente del encuentro.
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