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Lunes 20 de Mayo de 2013

El zar del café, Néstor Osorio, deja al grano con mejor calidad y más caro

Pese a llevar más de 25 años viviendo en Europa, Néstor Osorio, el único compatriota que ha sido director de la Organización Mundial del Café (OIC), se considera muy colombiano; es más, extraña su tierra.

¿Cómo podría dejar de serlo, cuando he representado los intereses del país ante la Organización Mundial del Comercio y la OIC?, se pregunta Osorio, quien dejó su prestigioso cargo para ser la nueva cara del país ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Este último cargo lo asumirá en octubre, previo a su renuncia, que presentará a finales de esta semana ante el comité directivo de la OIC.

La semana que inicia, Osorio acompañará al presidente Juan Manuel Santos en su viaje a Nueva York, donde pronunciará un discurso ante la ONU, regresará a Londres, renunciará, vendrá a Bogotá por asuntos personales y los que demandarán su nuevo cargo, y se instalará en Nueva York a finales de octubre.

Casi exclusivamente, en sus 25 años fuera del país, sus temas han sido el café y los intereses colombianos ante todas las instancias de la cadena comercial del grano.

Antes de dejar su cargo ante la OIC, Osorio, muy serio y de pocas palabras, aceptó una entrevista para EL TIEMPO.

¿Cómo encontró el mercado cafetero a su llegada a la OIC hace ocho años?

Fue en un momento crítico, por precios bajos, sobreoferta de grano, sin cuotas de exportación y sin regulaciones en el mercado. A eso se sumó que no había interés en restablecer el sistema de cuotas y una 'duda' institucional, es decir, la OIC casi que no tenía capacidad de acción. Quise volver a ponerla en el mapa y darles a los países productores algunas herramientas que permitieran modernizar su caficultura y darle un giro a la organización para que actuara como agente de cooperación internacional.

¿Cómo lo logró?

Tomamos recursos del llamado Fondo Común de las Naciones Unidas para canalizarlos hacia los países productores. Inicialmente, trabajamos en el mejoramiento de la calidad, pues era la prioridad y la responsable de buena parte de la gran crisis de comienzos de la década. En ese momento había más de 10 millones de sacos de café de pésima calidad y hubo necesidad de deshacerse de ellos.

¿Tuvo éxito en esta 'cruzada'?

Sí, se le demostró al mundo que la calidad era fundamental para la formación del precio y comenzaron a aparecer en el mercado los cafés especiales. Por otra parte, llevé el mensaje de la calidad a los congresos cafeteros de todos los países, de la sostenibilidad y de cómo darle valor agregado. Además, se diseñaron planes de cooperación con la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo (Unctad), la FAO, la Organización Mundial del Comercio (OMC), para tener coherencia con las políticas de asistencia a los países. Así, se le dio a la OIC la dimensión que necesitaba.

¿Cuál fue la coyuntura más difícil de enfrentar?

Manejar una crisis con precios deprimidos (la mitad del precio de producción), mantener la cohesión en la cooperación internacional y 'vender' la necesidad de proyectos para mejorar la calidad y la infraestructura. Fue muy duro ver las condiciones extremas de pobreza de los cafeteros de la zona sur de México y los suicidios en India.

¿Cuántos recursos logró intermediar en su gestión?

Unos 100 millones de dólares que fluyeron, a través de la OIC, a todos los países productores de café. La organización se convirtió en el principal usuario de los fondos del Fondo Común de los Productos Básicos; hoy, demandamos 35 por ciento del presupuesto anual de dicho fondo.

¿Qué tipo de proyectos financió?

Los hay de todo tipo. Uno muy interesante fue en Veracruz (México) donde se hicieron mejoras a la infraestructura y la diversificación; se organizó una comunidad cafetera en la zona sur para producir otros bienes complementarios y mejorar la calidad de café. Esto involucró a más de 100.000 personas. En África (Kenia, Tanzania y Uganda), proyectos que mejoran la calidad de vida.

¿En Colombia?

Uno muy importante, por cinco millones de dólares, para superar los problemas de plagas (roya y broca) y ahora trabajamos en el tema del genoma del café, que ejecuta el Centro de Investigaciones del Café (Cenicafé). A todos los anteriores se les han visto la propuesta inicial, la ejecución y los resultados.

En otro tema, ¿cómo se hizo Vietnam el segundo productor mundial cafetero?

Ese país salió de una guerra y quedó sin vida productiva. Analizó entonces cómo reactivar su producción agraria y el café se convirtió en uno de sus principales ejes. El gran crecimiento de la caficultura de ese país se acentuó hacia 1994 y ya para el 2003 producía 13 millones de sacos. Se le pidió al Gobierno controlar la producción con memorandos de entendimiento con la OIC, pero no hubo control para establecer los topes de producción, llegó a los 19,3 millones de sacos en el 2006 y ahora se estabilizó en 18 millones.

¿Perjudicó a Colombia?

Sí, en la participación del mercado, se volvió atractivo; por ejemplo, en Alemania los suaves arábicas participaban con el 30 por ciento del mercado y hoy bajaron a seis por ciento. La diferencia fue provista por Vietnam.

¿Cómo ve a Colombia en el mercado mundial del grano?

Tiene que recuperarse y están sentadas las bases en los programas de renovación de cultivos y en la asistencia técnica para que lo logre. Lo dijo el presidente Juan Manuel Santos: 'La prosperidad cafetera debe estar orientada a mejorar la productividad y la calidad'. Por eso, es fundamental que Colombia produzca un promedio de 11 a 12 millones de sacos de café.

Brasil va por la dirección de la OIC

Tras la salida del colombiano Néstor Osorio de la dirección de la Organización Internacional del Café (OIC), Brasil, que produce cerca de un tercio de todo el grano que se cultiva en el mundo, está 'muy interesado' en quedarse con ese cargo, dijo Marcos Pinta, representante del vecino país ante organismos internacionales que tienen sede en Londres. Según información de Bloomberg, lo que busca Brasil con el puesto en la OIC es ganar más influencia internacional, aprovechando la alta demanda que hay por café.

JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Publicación
portafolio.co
Sección
Economía
Fecha de publicación
18 de septiembre de 2010
Autor

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