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Sabado 26 de Mayo de 2012

Quito lucha contra invasores pequeños silenciosos y pegajosos

El dulce sabor del chicle se ha convertido en una amarga y costosa experiencia para el Municipio de Quito, que se ha embarcado en una campaña para sacar los 200.000 pegotes que se calcula que hay en el Centro Histórico de la ciudad.

El Municipio ha descubierto que, como las minas anti-personales, cuesta más quitar las gomas de mascar que lo que valen. Se calcula que en el centro de Quito, declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, hay 200.000 chicles botados, aproximadamente 10 por metro cuadrado, y limpiar cada uno de ellos le cuesta a la ciudad 20 centavos, en tanto que una goma de mascar se vende por 5 centavos.

En un censo en el que participaron alumnos de colegios, en el marco de la campaña municipal 'Quito limpiecito', se detectaron 47.000 pegotes sólo en la plaza de la Iglesia de Santo Domingo, que mide algo más de medio campo de fútbol, dijo Carlos Sagasti, director de la Empresa Pública Metropolitana de Aseo de Quito (Emaseo).

Los estudiantes dibujaron un círculo alrededor de cada uno de ellos y la plaza de la Iglesia lució un interminable rosario de bolas blancas, la evidencia del silencioso y pegajoso maltrato a la ciudad. En la Plaza de la Independencia, una de las más concurridas de la ciudad y que está frente al palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, se estima que hay otros 50.000 chicles pegados. "Es una locura", dijo Sagasti.

En la 'batalla' contra los chicles, el Municipio usará dos modernas y potentes hidrolavadoras, valoradas en 131.000 dólares. "Nos demoramos hasta 10 segundos en sacar chicle por chicle", explicó Sagasti, al anotar que tras esa eliminación se da un lavado a vapor a las piedras del centro histórico, "que empiezan, además, a recuperar su color original".

A Emaseo le tomará entre tres y cuatro meses sacar todos los chicles y emprenderá, junto con empresas privada, una campaña para que la gente no los vuelva a arrojar, bajo multa de hasta 24 dólares.

"Es una batalla porque les estamos entrando casi, casi con un armamento", dijo, al comentar que las máquinas lanzan agua a presión tan alta que "pueden cortar los dedos". Recordó que antes del uso de las hidrolavadoras se pagaba a empresas privadas cerca de dos dólares por metro cuadrado de limpieza con maquinaria de escaso poder.

200 mil los pegotes de chicles que se calcula que hay en el Centro Histórico de la ciudad de Quito.

Publicación
portafolio.co
Sección
Otros
Fecha de publicación
11 de noviembre de 2010
Autor
Quito/EFE

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