Manuel José Cárdenas
columnista

La cátedra de Obama

Manuel José Cárdenas
Opinión
POR:
Manuel José Cárdenas
abril 10 de 2016
2016-04-10 02:08 p.m.
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Escribíamos en el año 2009, cuando Barack Obama llegó a la presidencia de Estados Unidos, que no era un político común, sino un personaje singular, por su origen racial, su extraordinario esfuerzo de superación personal y su amplia visión del mundo. Desde un primer momento, planteó la necesidad de dar más atención a América Latina, ya que consideraba que EE. UU. había descuidado las relaciones con sus vecinos. Estando para terminar su mandato, se puede hacer un balance de lo que hizo para la región y sobre los cambios que emprendió para lograr un mundo mejor.

Considerando Obama que gobernar no debe basarse en razones ideológicas, sino en competencia y confianza, lo que en su concepto implica trabajar para resolver las necesidades, los sueños y las esperanzas de la gente en común, redefinió la relación de EE. UU. con la región, basada menos en rencores históricos y más en cooperación. Fue así como asistió a las cumbres de las Américas en Trinidad (2009), Cartagena (2012) y Panamá (2015) para escuchar y aprender. El mes pasado viajó a Cuba para enterrar el último vestigio de Guerra Fría en las Américas, y a Argentina para restablecer las relaciones con este país. Su secretario de Estado, John Kerry, dialogó con miembros de las Farc en Colombia para impulsar las negociaciones que pueden llevar al fin de esta larga confrontación militar.

Esta visita la hizo Obama, y a no para escuchar y aprender, como habían sido sus viajes anteriores, sino para dar cátedra. En los importantes discursos que pronuncio durante su gira, en especial en el Gran Teatro de la Habana, con presencia de Raúl Castro, lanzó una nueva versión de la doctrina Monroe –América para los americanos–, proponiendo construir con América Latina una relación distinta, basada en el diálogo, el acercamiento, el abierto rechazo al intervencionismo, el respecto a los derechos humanos y una ayuda estratégica selectiva. En este orden de ideas, planeó la necesidad de mirar al futuro y no al pasado, reconociendo que en este último ha habido una división aguda entre izquierda y derecha, entre capitalismo y comunismo, o socialismo, que hoy resulta anacrónica. En su intervención ante estudiantes en un centro cultural en Buenos Aires, sostuvo que particularmente en las Américas este tema ha sido materia de gran debate y que, aunque se trata de una discusión intelectual interesante, las nuevas generaciones deben ser prácticas y elegir lo que funciona.

Finalmente, en su mensaje al gobierno y pueblo cubano, extendible a toda la región, hizo un alto elogio de la democracia. Sostuvo que los ideales, que son el punto de partida de toda revolución, bien sea la de EE. UU. o la Cuba, encuentran su expresión más verdadera en la democracia. “Todos los países necesitan del espacio que ella da para cambiar, ser catalizadores del cambio, imaginarse cómo debe ser la sociedad y cómo hacerla mejor”. Al hacer esta afirmación, dijo que no estaba proponiendo que el pueblo cubano destruya algo, sino que se estaba dirigiendo a los jóvenes de este país para que alcancen y construyan algo nuevo, partiendo de la base que el futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano.

Manuel José Cárdenas
Consultor internacional
emece1960@yahoo.com

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