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Martes 18 de Junio 2013

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Continuidad, continuidad, continuidad

Mayo 7 de 2012 - 10:21 pm



El viaje del presidente Santos a China y Singapur trajo a mi memoria la época en que, siendo un joven diplomático y estudiante de posgrado en la Universidad Sofía de Tokio, dedicaba horas y horas a contribuir a que Colombia se decidiera a fortalecer sus relaciones con el Asia.

En aquellos años, Japón crecía al 9 por ciento anual y sus prácticas comerciales y laborales eran admiradas, Corea del Sur despegaba, ASEAN era ya una realidad y la República Popular China acababa de ganar la batalla en procura de tener su silla en la ONU.

Por otra parte , el concepto de la Cuenca del Pacífico ocupaba la atención de los analistas internacionales.

Todos pronosticaban que los países ribereños a dicho océano serían el motor de la economía global.

Era claro, entonces, que se necesitaba adoptar una política de Estado sobre nuestras relaciones con esa zona, con el fin de avanzar hacia la inserción internacional y ser partícipes de las oportunidades que se avizoraban.

No se puede desconocer que, si de manifestaciones políticas se trata, ha habido continuidad en la dirección señalada.

López, Turbay, Barco, Gaviria, Samper, Pastrana y Uribe visitaron distintos países del Asia, como lo hicieron también numerosos altos funcionarios de los gobiernos que presidieron. Fueron recibidos, por lo demás, en el marco de relaciones diplomáticas formales.

Más de un siglo de vínculos oficiales con Japón, cincuenta años con Corea del Sur, treinta con la República Popular China y las relaciones establecidas con miembros de ASEAN, a partir de 1980, nos permiten tener una base firme para el desarrollo de los contactos bilaterales.

Sin embargo, no hemos conseguido que los logros económicos y comerciales vayan de la mano con las acciones políticas.

Lo que ha pasado se explica por la ausencia de diversificación de nuestra oferta exportable y la falta de competitividad, entre otras razones.

No obstante, hay un asunto de fondo en el intercambio con Asia en el que vale la pena detenerse un poco. Para tener éxito en ese lado del mundo, se necesita continuidad.

Allá no se obtienen buenos resultados con manifestaciones esporádicas de entusiasmo. Es imposible alcanzarlos abriendo y cerrando oficinas comerciales al ritmo de la tijera del Ministro de Hacienda de turno.

Tampoco se consiguen sin la preparación de equipos en la cultura, la historia, las prácticas comerciales y en los idiomas que se hablan en los países del área. Aun cuando parezca obvio, que está lejos de serlo porque no se ha hecho, esa es la verdad.

Si se quiere cosechar en el Asia, es necesario actuar con una visión de mediano y largo plazo que tenga en cuenta la continuidad en la seguridad, las reglas de juego para los inversionistas y la formación de grupos humanos, tanto en el sector público como en el privado, encargados de construir confianza y hacer la tarea.

Carlos Holmes Trujillo

Exministro y exembajador

carlosholmestrujillog@gmail.com

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