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La Constitución de Colombia de 1991 consolidó la junta directiva del Banco de la República como autoridad monetaria, cambiaria y crediticia, y le otorgó el mandato principal de controlar la inflación. Posteriormente, se dispuso cubrir, de manera más explícita, el ámbito del crecimiento de la economía.
Así las cosas, con la Constitución y la Ley 31 de ese año, el Emisor se transformó en un banco central autónomo.
No obstante, al constituir un cuerpo directivo con mayoría de miembros independientes, se mantuvo la presencia del Ministro de Hacienda como miembro titular y presidente de su junta directiva. Con esta disposición se buscó establecer un vínculo formal de relación y comunicación entre el Ejecutivo y el Banco.
Los presidentes de la República han sido respetuosos acerca de la autonomía otorgada a la junta directiva del Banco, y su principal canal de comunicación sobre los asuntos de la banca central se ha adelantado por medio de las posiciones en materia de política cambiaria y de tasas de interés de los ministros de Hacienda en el seno de la junta y sus pronunciamientos respecto a las decisiones adoptadas por esta.
Sin embargo, también ha sido tradicional que a inicios de las nuevas administraciones y a lo largo de sus mandatos, los presidentes se reúnan ocasionalmente con los directores del Banco para intercambiar opiniones sobre la política monetaria y la marcha de la economía.
Asimismo, en diversas circunstancias, los presidentes han opinado públicamente sobre el manejo de las tasas de interés y en materia cambiaria han buscado influir en las decisiones del Banco Emisor, de cierta manera, por fuera de los canales ordinarios de comunicación establecidos.
César Gaviria designó la primera junta directiva independiente en 1991, y fue respetuoso de su autonomía.
Su Ministro de Hacienda mostró especial preocupación sobre el manejo de las tasas de interés y lo hacía conocer a la junta y a opinión pública.
Bajo Samper, el foco de atención se centró en el régimen cambiario, a cargo de sus ministros, y el Presidente opinó públicamente sobre al accionar de la misma.
En la administración Pastrana, se realizaron reuniones para discutir la banda cambiaria, la fragilidad del sector financiero, la conveniencia de entrar en un acuerdo formal con el Fondo Monetario Internacional y la urgencia de ajustar las finanzas públicas.
Con Uribe, la junta se reunió, en una ocasión, para explicarle al dirigente la decisión adoptada de elevar las tasas de interés y, en otra, para argumentarle la inconveniencia de modificar el mandato cambiario asignado a esta por la Constitución.
A lo largo de sus administraciones, hizo manifestaciones frecuentes sobre la dirección de la política monetaria y se fue convenciendo de la importancia de la autonomía del Emisor, comprometiéndose con esta.
El presidente Santos conoce bien el tema de la autonomía del banco y la acata.
Su reciente encuentro con la junta directiva se centró la revaluación.
Sus recomendaciones sobre la conveniencia de adelantar una mayor intervención cambiaria, apoyada con recursos fiscales, para acentuar la acumulación de reservas tienen costos y beneficios que deben evaluarse.
Sus puntos de vista deben interpretarse como amables sugerencias para el estudio de la junta directiva del Banco y no como una imposición. Ese, esperamos, haya sido el espíritu de su mensaje.
Roberto Junguito
Presidente de Fasecolda
rjunguito@fasecolda.com
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