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El frenesí de miles de colombianos por aprender inglés a cualquier precio, y como una forma de garantizar y globalizar ocupaciones o ingresos futuros, los está llevando a negar su lengua madre.
A ningunear al español.
Mucho más que no leer la miríada de libros interesantes amasados en nuestro idioma, y de escribir cada vez menos o de especializarnos en la nueva jerga jeroglífica del BlackBerry, estamos dejando de hablar en español.
Desde altos ejecutivos de empresa y funcionarios cimeros hasta los estudiantes de colegios pobres y ricos, no hablan, no conversan y no se comunican en español.
Me refiero a que carecen de interés y cimientos para hacerlo adecuadamente. Vocalizar, construir párrafos completos inteligibles y expresar con las ricas y múltiples palabras sinónimas y antónimas la dimensión exacta de nuestras ideas y ánimos.
La cantera gramática de nuestra masa mental.
Pensaba así cuando oí hablar a un muchacho de un colegio encumbrado en el Icfes. Describía con su frescura adolescente una experiencia levemente aparatosa, que condensó en su dramático final: “Me sentí ay-huje-pucha”. ¿Conmovido? ¿Consternado? ¿Sorprendido? La interpretación quedó abierta. Como cuando le dicen a uno que se sintieron “como…” y hacen un gesto, mueca o mohín que sustituye a la palabra
¿Por qué estamos dejando de hablar el español?
Es posible que con esa facilidad con que tributamos pleitesía a los foráneos –-y nos aplicamos con disciplina a vocalizar y aprender gramáticas ajenas, haciendo énfasis en la conversación–, estemos mirando al español por encima del hombro.
Grave error. No sólo porque estamos aupando una sociedad de analfabetas funcionales, que están retornando a las cavernas de su idioma, a la noche de los tiempos del lenguaje. Y que difícilmente se desenvuelven con un arsenal cicatero de palabras, desprovistos de las mínimas estructuras gramaticales.
No sólo por eso.
Estamos despreciando uno de los seis idiomas oficiales de la ONU, que después del chino mandarín es la lengua más hablada del mundo por el número de personas que la tienen como lengua materna.
Luego del inglés, el bello español es el idioma más estudiado del mundo, la tercera lengua más usada en Internet.
¿Cuánto tienen de responsabilidad los medios de comunicación que trafican jergas en la radio y atropellan la palabra cristalina, que no practican la riqueza del idioma en la construcción de la información y el diálogo televisivos, que no apelan al tesoro de cientos de miles de palabras del español que patrulla Fernando Ávila en las páginas de los periódicos?
Ojalá el interesante Plan de Lectura y Escritura del Ministerio de Educación le dé cabida a la estructurada palabra oral. Para que no se nos olvide hablar en español.
Carlos Gustavo Álvarez G.
Periodista
cgalvarezg@gmail.com
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2 comentarios
Y si con camisa negra "no se habla español" o mejor Castellano que es la designación que debería ser correcta, que decir de la escritura.. teniendo en cuenta el alto número de claves y abreviaciones, pesimas redacciones y demás que se usan en los medios electrónicos.. me explique? Quedamos QAP
En realidad, el chino es el idioma más escrito (si lo escriben...) pero como dentro del "chino" hay varios idiomas diferentes, el más hablado es el español.