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OIT: ¿la clave del TLC?
junio 15 de 2010 - 8:03 pm
El pronunciamiento de la OIT y su reconocimiento frente a los avances dentro de Colombia pueden resu
En medio del ajetreo electoral de los días que corren hemos pasado por alto una noticia que, bien administrada, podría ayudar en el proceso de aprobación del TLC -¡algún día!- con Estados Unidos.
Se trata de la exclusión de Colombia como uno de los 25 países que son citados a rendir sus descargos ante la Organización Internacional del Trabajo porque presuntamente no cumplen con los convenios internacionales sobre la materia. En esa lista habíamos estado desde 1985, y lo que la mayoría no recuerda es que en el 2001 fuimos catalogados como caso de 'vergüenza internacional'.
En el 2002, Colombia enfrentó la que parecía una inminente llegada de la 'comisión de encuesta', prevista para casos críticos como el nuestro. La visita de esa comisión a un país es el peor castigo que pueda imponerse, pues ello constituye una excepción legal válida para obstaculizar ciertas transacciones comerciales.
Desde entonces, con el Ministro de Protección a la cabeza, y con embajadores de lujo como Camilo Reyes, Clemencia Forero y el propio Angelino Garzón, el Gobierno no sólo logró frenar la dichosa comisión, sino que ha acometido una exitosa tarea diplomática que se corresponde con esfuerzos internos del Ejecutivo y Judicial para disminuir los asesinatos de sindicalistas y juzgarlos con prontitud.
Aun cuando esta misma semana, la Confederación Internacional de Trabajadores reveló con preocupación la cifra de 48 líderes sindicales asesinados en Colombia en el 2009, esta otra decisión de la OIT, en la que participan empresarios, gobiernos y centrales de trabajadores ha de tener una mayor credibilidad en escenarios internacionales que reconocen en la Organización y en sus decisiones, una enorme legitimidad y gran poder vinculante.
Por ello es posible afirmar que el Gobierno tiene una brillante oportunidad para capitalizar en Estados Unidos la exclusión de Colombia de la 'lista negra' de la OIT. Lo verdaderamente innovador sería que la propia organización emprendiera la defensa de Colombia ante el Senado gringo y, créanme, que no es ingenuo sugerirlo.
Hace tres meses fue una delegada de la OIT la que dialogó con europarlamentarios reacios a aprobar el TLC entre Colombia y la Unión Europea y logró, por petición del Gobierno colombiano, aclimatar positivamente la firma del tratado. Se sabe ahora que el propio Presidente Uribe aprovechó la visita de Hillary Clinton para plantearle la posibilidad de que agentes de la OIT cumplan con esa función de lobby en EE. UU, lo que iría agotando los argumentos de Nancy Pelosi y sus muchachos, que insisten en que en Colombia se violan sistemáticamente todos los derechos de los trabajadores.
El pronunciamiento de la OIT y su reconocimiento frente a los avances dentro de Colombia pueden resultar clave en el futuro de un TLC en el que varios, con razón, han perdido la fe. Nos dice mucho a nosotros, pero lo importante será que también les represente un mensaje contundente a los congresistas estadounidenses de que no pueden postergar su decisión para siempre.
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