Para una mejor experiencia active el soporte javascript de su celular. Como hacerlo?

Últimas Noticias de Economía y Negocios de Colombia y el Mundo

Miércoles 19 de Junio 2013

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Populismo, sí...

Abril 25 de 2012 - 7:41 pm



Todas las organizaciones multilaterales incluyen a los países latinoamericanos entre los más desiguales del mundo y de peor distribución del ingreso obtenido y, por supuesto, Colombia es una de las naciones que se encuentra en los más altos niveles de inequidad.

Cuando la economía crece y aumentan las utilidades, el mejor elemento distributivo es asegurar que la política fiscal del Estado sea útil para cumplir con el objetivo de equilibrar las cargas y evitar que los más ricos se queden con la tajada del león y los demás, con la del ratón.

Por lo tanto, es lógico pensar que en un sistema tributario se debe gravar a los ganadores, a los de mayor patrimonio y, en consecuencia, deberían desaparecer exenciones, subsidios y gabelas de todo tipo a esos sectores. Sencillamente, no las necesitan.

Cualquier país civilizado debería llevar una contabilidad social de las ganancias acumuladas, por ejemplo, por el sector financiero. Desafortunadamente, eso no se hace y cuando sobrevienen las crisis, como lo enseña la historia reciente, muchas veces provocadas por su manejo irresponsable, el pasado se olvida y se pasa sin solución de continuidad a socializar las pérdidas.

Ejemplos claros de esa situación son los de la Unión Europea y Estados Unidos en la crisis actual.

Con los recursos fiscales sobrantes, uno se imagina que el objetivo debería ser el desarrollo sostenible (noble con la ecología y los recursos naturales) y sustentable económicamente.

Y la alternativa debería encaminarse a la planeación de las fuentes que sustituirán en el mediano plazo el frágil crecimiento derivado de la utilización de recursos, por naturaleza no renovables, y claramente susceptibles en sus precios e ingresos al comportamiento variable e impredecible de la economía global.

Los objetivos deberían ser los de fortalecer la demanda; no debilitar las clases medias y, por el contrario, fortalecerlas, sacar con dignidad de la pobreza a los más necesitados con políticas reales de educación, empleo y salud, y generar nuevas fortalezas productivas de bienes y servicios que sustituirán lo no renovable.

Pero no, lo que se aplica es continuar con la seguridad y las gabelas a los más ricos y las limosnas a los más pobres.

Lo perverso es continuar con programas que, como los de familias en acción, desvirtúan la democracia o los anuncios de viviendas gratis para aceitar la politiquería en las regiones.

La mejor manera de tapar los ojos a la realidad es enseñar a un pueblo a tender la mano para la limosna y no vivir con dignidad. Sí, lo que se hace es puro populismo, en este caso de derecha.

Que alguien se de cuenta. No es mentira lo que el Libertador pregonaba: “un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”.

Germán Umaña M.

Profesor universitario

dgumanam@unal.edu.co

Si usted quiere comentar este artículo por favor

Todos los comentarios en Portafolio.co son hechos por personas registradas y plenamente identificadas.

Publicidad

  • Otras Versiones

Publicidad

Publicidad

Publicidad