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Sábado 18 de Mayo 2013

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Reacciones tardías

Julio 23 de 2012 - 7:22 pm



Un riesgo que corre un paciente con una enfermedad grave es que su médico se demore en diagnosticarla y, por ende, en empezar el tratamiento.

En muchos casos, la tardanza, así sea cuestión de meses, puede ser mortal. Esa demora en el diagnóstico es la que se está dando frente a la desaceleración de la economía colombiana, en particular, de la industria.

Esta semana, el presidente de la Andi anunció, con cara de gran preocupación, que las cifras de la encuesta del gremio mostraban que, en el mes de mayo, la industria colombiana se había desacelerado, pues su crecimiento anual había sido solo de 2,2%, mientras que un año atrás había sido del 6,3%.

Como para el gremio de los industriales, la causa de esta caída es la revaluación del peso, estos pidieron al Banco de la República que aumentara la compra de dólares para frenarla.

La misma petición hizo el presidente Santos en su discurso de instalación del Congreso.

El diagnóstico es correcto, pero llega unos meses tarde. Cuando se conocieron las cifras de marzo, la Andi y el Gobierno se mostraban tranquilos porque al mirar el año completo, la producción industrial mostraba un incremento del 4,1%, y la economía, en su conjunto,del 4,7%; el ritmo de crecimiento era un poco más bajo que el año anterior, pero aún aceptable, y por eso hablaban de un “aterrizaje suave”.

La verdad es que las cifras del Dane mostraron la caída de la producción industrial desde el pasado mes de marzo, cuando registró una variación anual negativa de -1,5%, que se empeoró en abril, cuando la caída fue del 2,8% frente a un crecimiento del 5% que había registrado en los mismos meses del 2011.

Los síntomas ya eran evidentes, pero los médicos se demoraron en verlos.

Algo similar está pasando con la situación del comercio exterior, donde las cifras acumuladas desde enero hasta mayo siguen mostrando un superávit de US$3.000 millones, pero el desplome de los precios del petróleo ha marcado un radical cambio de tendencia, toda vez que en mayo este superávit fue de solo US$20 millones. Estamos muy cerca del punto en que compramos más productos importados que los que vendemos en el exterior, pues las exportaciones solo están creciendo un 1,2%, mientras que las importaciones lo hacen a una tasa del 10,5%.

Aunque el diagnóstico sea tardío, sí es correcto el análisis del Gobierno y los gremios al atribuir este debilitamiento de la economía a la revaluación del peso.

Pero, para evitarla, no es suficiente pedir al Emisor que compre más dólares, pues esto equivale a atacar los síntomas de la enfermedad, pero no sus causas.

El origen del exceso de dólares es la entrada de capitales y el aumento de la deuda externa, y hay que imponer controles y tomar medidas que desestimulen estos ingresos, como lo está haciendo Brasil, con buenos resultados.

Más grave para el paciente que una demora en el diagnóstico es el retraso en empezar el tratamiento.

Adenda: algo extraño está pasando con las cifras del empleo. No parece lógico que en mayo, en la industria, la producción caiga 0,3% y el empleo suba 1,1%, ni que en el comercio, las ventas crezcan 0,9% y el empleo 6,5%.

Los empresarios no contratan trabajadores para producir o vender menos.

La contradicción es mayor con las cifras de la Encuesta de Hogares, que muestra que el número de personas que dicen estar trabajando en la industria manufacturera aumentó 6,3% en el último trimestre.

Mauricio Cabrera G.

Consultor privado

macabrera99@hotmail.com

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