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Martes 22 de mayo 2012

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Talón de Aquiles del TLC

febrero 21 de 2012 - 8:40 pm



La historia de implementación de los Tratados de Libre Comercio es un pozo de sabiduría de las acciones que se deben evitar con Estados Unidos.

La historia de implementación de los TLC es un pozo de sabiduría de las acciones que se deben evitar con EE. UU.: el Acuerdo CAN-Mercosur se perfeccionó en el 2006, el cual incluye cupos de importación que se benefician de aranceles preferenciales negociados en un plazo determinado, denominados contingentes arancelarios.

Este mecanismo, generalmente aplicado en agricultura, otorga acceso preferencial al mercado del país que lo concede, y al mismo tiempo, lo protege mediante una limitación impuesta al volumen de importación y la aplicación de un sobrearancel que impide la entrada masiva de importaciones.

En los primeros años del Acuerdo CAN-Mercosur, la ausencia de controles aduaneros se tradujo en importaciones de carne de bovino superiores a los cupos acordados, procedimiento que afectó la producción nacional y mermó el recaudo de aranceles.

La celebre ‘guerra de las tortillas’ en México se originó por iniciativas similares del Gobierno de ese país en el marco del TLC con EE. UU. y Canadá (Nafta por siglas en inglés). Durante los primeros seis años de vigencia de Nafta (1994- 2000), el Gobierno mexicano permitió importaciones por 10.9 millones de toneladas de maíz estadounidense por encima del cupo negociado sin el pago de aranceles valorados en US$1.766 millones; esta acción u omisión gubernamental le arrebató espacio vital al maíz mexicano, puso en riesgo el empleo de 2 millones de campesinos y causó pérdidas formidables al fisco nacional.

Colombia implementó parcialmente el TLC con Chile a finales del 2009, el cual contiene cupos de importación de carne de bovino y lácteos que fueron reglamentados, con la aquiescencia del país austral, dos años después. El método acordado de administración de estos cupos de importación fue ‘primer llegado, primer servido’, en desarrollo del principio legal ‘primero en tiempo, primero en derecho’. La aduana nacional, en lugar de aprovechar este acuerdo comercial y convertirlo en un plan piloto a sabiendas de que el TLC con EE. UU. incluiría este mecanismo de administración de importaciones representativas del 40% de la agricultura, dejó pasar esta oportunidad usando controles manuales. Esta rudimentaria fórmula no ofrece seguridad jurídica ni garantía comercial para que el TLC con EE. UU. pueda ser implementado correctamente, al menos hasta tanto no se sistematicen plenamente los puertos y las aduanas nacionales.

El TLC con Canadá entró parcialmente en vigor en agosto del 2011, el cual comprende contingentes arancelarios y salvaguardias automáticas agrícolas para protegernos de importaciones intempestivas de alimentos, cuya reglamentación se perfeccionó, con el consentimiento implícito de los canadienses, siete meses después.

Con EE. UU. no podemos repetir estas historias, pues de hacerlo, diríamos como Darwin: “ese es uno de los errores de la historia”.

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